Desconocía por completo lo que cuentas de los Juegos Olímpicos, claro que hasta el momento ni se me había cruzado por la cabeza leer a Luciano de Samosata, creo que es uno de los precursores de la ciencia ficción. Es extraordinario, pero no me extraña nada, aunque echo en falta que Kapuscinski lo comente. Probablemente le pasó como a mí y no había leído a Luciano o cegado por su admiración con el historiador, a quien considera primer y gran reportero, no quiso dar voz a ningún sentimiento crítico para con él. Su relación con Heródoto creo que es tal y como he intentado transmitir, casi de casualidad. Se lo regalan en su primer viaje y le acompaña como fiel compañero en buena parte de sus destinos. Veo que andas leyendo a Kapuscinski, en su libro sí que habla, se pregunta, sobre cómo y de qué manera actuaba Heródoto. Me lo había imaginado ya narrando sus peripecias de puerto en puerto, posiblemente sufragando sus gastos, buscándose la vida en el camino para poder continuar en él. Me había hecho a la idea de que ese era un rasgo característico en aquella época, sobre todo en Grecia. Alrededor del fuego o en una confortable mesa o al borde del camino o en las escalinatas de cualquier edificio, incluso en casas particulares. En aquel tiempo, como ahora, aunque la cosa parezca muy diferente, la gente debía estar ávida de noticias e historias. Así debió recoger él mucha documentación. No sé, cualquier sitio es bueno, pero lo de los Juegos Olímpicos es muy fuerte. Es una idea genial de grandes almacenes. Un genio de las superventas. Muy buen dato. Se agradece.
Saludos
