¿Qué es el honor?, ¿como ese concepto puede afectar tan seriamente la vida de las personas?, en esta era actual, en la que la palabra honor tiene escaso o nulo significado, puede resultar dificil de comprender los motivos que mueven al impulsivo y salvaje Feraud y al tranquilo y sensible D'Hubert en su largo camino de enfrentamientos.
Riddley Scott dirigió la excelente película basada en esta historia, The duellist, con Keith Carradine y Harvey Keitel en los papeles protagónicos.

Napoleón I, cuya carrera fue una especie de duelo contra la Europa entera, desaprobaba los lances de honor entre los oficiales de su ejército. El gran emperador militar no era un espadachín y tenía bien poco respeto por las tradiciones.
Sin embargo, la historia de un duelo, que adquirió caracteres legendarios en el ejército, corre a través de la epopeya de las guerras imperiales. Ante la sorpresa y la admiración de sus compañeros de armas, dos oficiales —como dos artistas dementes empeñados en dorar el oro o teñir una azucena- prosiguieron una lucha privada en medio de la universal contienda. Eran oficiales de caballería, y su contacto con el brioso y altivo ani¬mal que conduce a los hombres a la batalla parece particularmente apropiado al caso. Seria difícil imaginar como héroes de esta leyenda a dos oficiales de infantería, por ejemplo, cuya fantasía se encuentra embotada por las marchas excesivas, y cuyo valor ha de ser lógicamente de una naturaleza —más laboriosa. En cuanto a los artilleros e ingenieros, cuya mente se conserva serena gracias a una dieta de matemáticas, es simplemente imposible imaginarlos en semejante trance.
Joseph Conrad, Una cuestión de honor.
