El film trata de un millonario arruinado y bastante loco, obsesionado con la ópera, que decide construir un teatro en medio de la selva amazónica, más precisamente en Iquitos. Para llevar a cabo su sueño pretende hacer dinero a través del negocio del caucho, lo que lo llevará a intentar (y lograr) trasladar un gran barco sobre una montaña a través de la selva desde el río Pachitea al río Ucayali. Según he leído, la película está basada en la historia de Carlos Fermín Fitzcarrald, comerciante de caucho peruano que realizó una peripecia similar pero sólo con el fin de buscar una nueva ruta que facilite el comercio del caucho.
La película me gustó muchísimo, tanto por la aventura en sí como por las indescriptibles imágenes de la selva amazónica con las que Herzog nos deleita. El realismo logrado en las escenas es imponente, más teniendo en cuenta que no hubo efectos especiales. Tal es así que se ha criticado bastante a Herzog por llevar la filmación a situaciones límites en la selva.
Actuación memorable de Klaus Kinski. El papel le viene como anillo al dedo. Claudia Cardinale no está mal pero se puede disfrutar de su belleza sólo en algunos momentos del film.
La película es un canto a los grandes sueños, por más locos o disparatados que sean. Imperdible.


