La dama del alba ¿Sí? No dice "La divina comedia". Así que a comentar señores. Las vacaciones no son excusa.
Miren lo que nos pasó por nuestra falta de aplicación. De alguna fosa de algún Círculo nos mandaron a Audreyco con su cargamento de fármacos sin gracia. Además ¿Quién le pasó el dato? Ni una oferta de Clonazepam, así no va a durar mucho...
Con respecto al libro, una vez más, afortunadamente, mis prejuicios se equivocan.
Después de unas primeras páginas en donde reclamaba el diccionario español-español, me fastidiaba que intercalen dichos cada dos frases y creí que nunca iba a aprenderme quién era quién en los diálogos, a la cuarta o quinta página, ya la pluma del escritor había logrado atraparme, interesarme en los personajes, y sobre todo había provocado el deseo de leer más, que es de las mejores cosas que un libro puede lograr.
Me ha gustado mucho la poesía presente en el texto:
“Cuando va al molino lleva chispas en los ojos; cuando vuelve trae un cansancio alegre arrollado a la cintura” es sencillamente genial.
Y las “salidas” de Telva...
“Cada uno se expresa a su manera” (hablando de su particular esposo), por ejemplo, es muy buena!
La que me resultó insufrible es la madre.
Creo que el colmo es cuando “el problema” es que su hija muerta no está en la tierra sino en el agua; además pretende “competir” en materia de dolor con Telva y hasta cree “ganarle” (como si en esto pudiera haber ganadores) por este tema de la tierra que yo no alcanzo a entender.
Por lo demás, el tema de qué clase de ser (extraño) es esa peregrina (que nunca ha reído ni tiene corazón y que el abuelo parece recordar) suena como lo más prometedor de esta historia.
Insisto con que se hace difícil no seguir leyendo y eso es muy bueno.
Nos vemos.