por Jenofonte » Dom Feb 05, 2012 7:58 pm
Hay una posible explicación, que involucra, entre ortras cosas, a la naturaleza humana y el mundo de los negocios.
Tenemos un grupo de teatro, queremos representar una obra. Uno propone algo de Shakespeare, otro dice: Ibsen, pero Shakespeare suena más, entonces varios comienzan a respaldar a Shakespeare. --Pero Ibsen, dice una voz solitaria...
No hay caso, gana Shakespeare, se va a la segura, no hay que explicar a Shakespeare, no hay que justificarlo. ¿Y Marlowe? ni siquiera se le nombra, ha perdido sin entrar en la competencia.
Con esto de la música pasa lo mismo, con Verdi, Puccini y Wagner se va a la segura, no hay discusión. Bueno, también hay que considerar a Rossini, Donizetti y Bizet. Pero con esta pequeña lista es más que suficiente, ¿para qué arriesgarse con una ópera de un semi desconocido?, habría que empezar explicando quién es Cimarosa y, conociendo al público, que espera a Verdi...
Y no crean que el público de la ópera es muy refinado, en algunos aspectos puede ser tan salvaje como la fanaticada del fútbol. Así, Cimarosa, Mercadante y Paisiello pueden seguir siendo ignorados por el gran público, lo que no puede extrañar ya que incluso autores más conocidos como Mascagni, Leoncavallo, Bellini , Massenet y Gounod tienen que permanecer atras en la fila de los representables.
Leyendo:
The marquis of Carabas - Rafael Sabatini
Sin querer queriendo, Memorias - Roberto Gómez Bolaños