El jorobadito - Roberto Arlt

Espacio destinado al debate y análisis de la presente lectura.

El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor Lucas » Sab Ene 14, 2012 12:05 pm

El jorobadito

Roberto Arlt
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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor pablom » Dom Ene 15, 2012 2:32 am

Una vez más, Arlt me “deleita” con su manejo de las situaciones tragicómicas, incómodas, apelando a lo más ruin de lo que es capaz el hombre, jugando a invocar el Mal.

Alguien diría que es la historia de dos locos de remate pero... Hay una serie de cuestiones entrelazadas que me han dejado pensando...

1.- El narrador de la historia (llamémosle el sujeto R*) nos quiere convencer de que el asesinato del jorobado es el resultado de un proceso lógico. Que tanta insolencia, crueldad, absurdo, en manos de este extraño ser no puede terminar de otra forma.

2.- Paralelamente Arlt nos describe a un ser de “sensibilidad exaltada” y en consecuencia profundamente aislado, alguien convencido de la maldad inherente a los contrahechos (en realidad de la maldad subyacente al género humano todo, dada su capacidad de captar “todo el sedimento de bajeza humana que encubren los actos aparentemente más leves”)

3.- Finalmente aparece la idea de que el jorobado se considera, además de portador de una “santa honradez”, agraviado por la humanidad toda y en función de ello pide su resarcimiento (“es necesario que Elsa me dé un beso para que yo le perdone a la humanidad mi corcova”).

A raíz de esto último recordé algo que dijo Sábato durante unas conversaciones con un tal Carlos Catania ("Entre la letra y la sangre, 1988), que me parece viene a cuento:

“...el plano de la realidad corporal es uno y el del espíritu es otro, pero como el espíritu está encarnado, en ciertas ocasiones se ve obligado a seguir las vicisitudes del cuerpo. Esta inevitable encarnación del espíritu es la que trae tanta confusión, confusión que nos ha hecho olvidar la esencial libertad del espíritu. Si soy jorobado no puedo ser galán de cine, pero nadie me impide no ser resentido, nadie me impide ser un gran artista.”

Quiero decir que el verdadero “problema” del jorobadito parece ser... el resentimiento.

Mientras que R es más bien un paranoico, desencantado con el género humano.

Ahora bien, el punto en común entre ellos (y con algunos de nosotros, porqué no) sería esa costumbre de sentirnos el centro del universo (“justo viene a llover el día que tengo libre...”). Algo que podríamos llamar, en menor o mayor medida, delirio de grandeza.

Finalmente podríamos pensar en que R mata a un Ego comparable en tamaño.

Muy bueno.


*R, por su cercanía con una parte de la compleja personalidad del Rodia de “Crimen y castigo”, me refiero al bien que le haría a la sociedad librándola de “semejante lacra”. Aunque por momentos, por aquello del proceso lógico (y quizás el tono de vertiginosa confesión) me recuerda al Castel de “El túnel”.
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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor dean » Dom Ene 15, 2012 8:52 am

Sí, muy bueno, buenísimo. Para empezar Arlt, comienza contándonos el final, y desde ese lugar va mostrándonos el hilo con el que se ha tejido su fatalidad. En realidad, en mi opinión, todo es una brillante excusa.

Hace mucho que no voy al cine y no suelo ver películas ni por televisión, sin embargo últimamente se me va la mente a algunas escenas guardadas en algún plano recóndito de mi disco duro. En este caso le ha tocado a “La parada de los monstruos”. Sí parece obvio, claro, pero no es solo por la deformidad física, algo que en este caso solo tiene Rigoletto. Es la deformidad, la monstruosidad, pululando libre por ahí, haciéndose cada vez más densa e irrespirable, habitando en cuerpos perfectos. La lectura de la bajeza humana que confiesa hacer el narrador le concierte en visionador de deformidades. Rigoletto muestra a simple vista y abiertamente todo lo que la humanidad oculta bajo siete velos.

El narrador, sin embargo, no cuenta lo que ve en la mente de su novia, diríase que es impenetrable. Pero tiene poca fe en el futuro, o lo que presiente de ese futuro es su propia deformidad que será cada vez más acusada. Será uno más “Uno de nosotros.” La relación que encuentro con la película antes mencionada, radica principalmente en la invitación a la novia para unirse a su club. (“Nosotros la aceptamos, es uno de nosotros.”) Solo que con la esperanza… No, con la convicción, de que no aceptará tan bajo destino. Posiblemente es el narrador el que debe aceptar, por fin, su propia deformidad, su unión fraternal a esa parada de los monstruos. Yo creo que se rebela, que no consigue aceptarlo, en cambio se le hace insoportable e intenta eliminar ese mundo de su cabeza matando al jorobado. En ese momento ya ha aceptado, pero sigue en sus trece, sin quererlo reconocer, excusándose en la deformidad interior de Rigoletto.

Por ahí he deambulado yo, pero no puedo evitar detenerme en el comentario de Pablo.

Finalmente aparece la idea de que el jorobado se considera, además de portador de una “santa honradez”, agraviado por la humanidad toda y en función de ello pide su resarcimiento


Aunque yo voy por otro lado esto me reafirma en cierta manera. Hay un claro resentimiento procedente de la consciencia de nuestra propia fealdad. En Rigoletto, claro, es totalmente visible, lo recuerda aunque no queramos pensar en ello.

Finalmente podríamos pensar en que R mata a un Ego comparable en tamaño.


Esta brillante frase me ha dejado pensando. Demuestra las fisuras de mi pensamiento. Quizás pueda conciliarlo comparando el ego a cierta monstruosidad. Es que desde el principio he visto al jorobadito como un enorme espejo. En definitiva es lo que hacían los bufones. Lo que se supone que hacia el Rigoletto original de Verdi.

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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor Fugaz » Mar Ene 17, 2012 6:23 pm

¿Por qué decidimos invocar al demonio que uno lleva dentro para conseguir así nuestros propósitos? ¿Quién tiene quizás más desfachatez de los dos? El caballero-novio-inseguro con su intento de demostración de amor no correspondido, o bien aquel jorobadito-cruel-vividor-charlatán defensor de sí mismo y de su vida en el día a día.

El uno cubre sus inseguridades, inferioridad y falta de decisión ocultándose simplemente en sí mismo, en su fachada y en el sentirse superior precisamente por lo único que lo diferencia del otro. Al fin y al cabo de ser su carácter como el que define al ser deforme del cual él intenta aprovecharse, seguramente nunca habría siquiera accedido a ese estado de noviazgo aletargado, una persona que simplemente va y pasa por la vida sin atreverse a nada porque no es capaz de hacerlo hasta que un día se le ocurre una idea descabellada y de lo más absurda. Nos enfrentamos entonces a tener que responder por sí mismo a todo lo que entonces se le plantea ante esas dudas de su noviazgo, no importa que su novia pueda llegar a jurar y rejurar mil veces que le quiere, siempre pensará que miente.

Vemos por un lado la primera reacción ante tan descabellada idea que es la negativa del otro (inferior a su entender) hacia su propuesta, eso le deja sorprendido puesto que de forma inconsciente seguramente era lo último que habría imaginado al ofrecer algo tan sugerente como su propia, hermosa y linda novia a alguien como el jorobadito. Después es todo lo contrario una vez que el otro accede a su petición se torna entonces su propia actitud en algo que casi le obliga a excusarse a sí mismo para convencerse de que lo que acaba de proponer confirmará y alejará para siempre todas sus dudas.

Por otro lado tenemos a esa persona que tal vez se sienta inferior por su aspecto, esa persona que convive y se crece a través de la crueldad ¿ajena? a la cual siempre ha estado sometido... Pero a mí me hace plantear una pregunta ¿Es en realidad la crueldad ajena? Tal vez es la desfachatez del mismo la que crea esa antipatía hacia él, o esa repulsa. Todos somos de alguna forma guapos o feos, altos o bajos, gordos o flacos, con muchos o con pocos defectos, pero depende también de la actitud de uno mismo lograr que eso no importe nada en absoluto o bien que importe mucho. Puede que sea su propia actitud la que haga aparecer la repulsa de los demás para con él. A medida que el cuento avanza, uno prácticamente obvia o deja de pensar en su deformidad para comenzar a odiar a su forma de ser, pero lo sorprendente es que no tan sólo la suya sino la del otro también.

En esta historia creo que sacamos a la luz la miserable existencia de las dos caras de un ser siendo cada una de ellas representada por cada uno de los personajes, lo que menos importa a mi parecer es el aspecto, eso queda incluso relegado totalmente. Sentimos aversión por ambos casi de forma paralela al uno por sus inseguridades, al otro por su soberbia. El uno pretende lograr lo que desea utilizando su supuesta belleza totalmente falta de sentido común y autoconfianza. El otro, por todo lo contrario pretende ser aceptado sin darse cuenta de que el único error que comete está en sus maneras. A mí personalmente me dejó una sensación extraña, pero creo sentirme más cerca de la reacción del jorobado antes que la del otro supuestamente “normal”, aclaro que digo reacción no forma de ser, puesto que ninguna de las dos expuestas me gustaría poseer.
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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor pablom » Mié Ene 18, 2012 12:37 am

Me parece interesante la comparación que hace Dean entre esa vieja película y el relato de Arlt.
De hecho involucra al personaje de Elsa que en mi caso casi no había podido relacionar con el cuento.

"Posiblemente es el narrador el que debe aceptar, por fin, su propia deformidad, su unión fraternal a esa parada de los monstruos. Yo creo que se rebela, que no consigue aceptarlo, en cambio se le hace insoportable e intenta eliminar ese mundo de su cabeza matando al jorobado. En ese momento ya ha aceptado, pero sigue en sus trece, sin quererlo reconocer, excusándose en la deformidad interior de Rigoletto."
Es una interpretación muy redonda.

Yo también había pensado en espejos, pero no en bufones (muy bueno).
Y al Ego lo tenía junto al Mal, pero ya me había ido muy lejos (por los campos de la separación de la Unidad).

Volviendo a la Tierra, me gusta lo que dice Fugaz acerca de:
"A medida que el cuento avanza, uno prácticamente obvia o deja de pensar en su deformidad para comenzar a odiar a su forma de ser, pero lo sorprendente es que no tan sólo la suya sino la del otro también."
Y es que a cierta altura el jorobado ya no es más el jorobado, es el insoportable; y el otro, a esa misma altura, lo es tanto o más.
Por su parte, Fugaz le da a Elsa el papel de "blanco" de los delirios de R. (Por ejemplo, cuando dice: "no importa que su novia pueda llegar a jurar y rejurar mil veces que le quiere, siempre pensará que miente.")

Finalmente, lo que me gustaría remarcar es que, aparentemente, es esa supuesta capacidad de R. (la de ver lo malo-oculto de los demás) la que lo convierte en un ser despreciable.
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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor dean » Mié Ene 18, 2012 6:41 pm

Es muy cierto lo que dice Fugaz, la apariencia física del jorobadito va careciendo de importancia según se va abriendo paso su desfachatez moral. Lo que ocurre en el otro, en el narrador, es que si bien ve la oscura personalidad del jorobado, y para eso no hace falta tener facultades especiales, se ve cómodo en su compañía, ese amor odio que recuerda de su infancia, se horroriza lo justo e intenta servirse de ella, lo que le sitúa en un plano parecido e incluso por encima en cuanto a deformidad.

Es cierto que a digna actitud de Rigoletto puede causar hilaridad. Está dispuesto a perdonar a la humanidad y acepta un beso como penitencia. Es en verdad muy cómico todo.

Finalmente, lo que me gustaría remarcar es que, aparentemente, es esa supuesta capacidad de R. (la de ver lo malo-oculto de los demás) la que lo convierte en un ser despreciable.


Estoy totalmente de acuerdo con esto. Esa capacidad no puede traer nada bueno. No es sano. Como la atracción-repulsión que ejercen los contrahechos en él desde pequeñito. Eso tampoco es sano.


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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor Descalza » Jue Ene 19, 2012 3:46 am

Llego ya para los postres, pero llego.
La verdad es que vuestros comentarios son incomparables:

Me permito citar algunas partes que expresan al dedillo lo que interpreto, por ejemplo esto que decís Pablo: “.- El narrador de la historia (llamémosle el sujeto R*) nos quiere convencer de que el asesinato del jorobado es el resultado de un proceso lógico. Que tanta insolencia, crueldad, absurdo, en manos de este extraño ser no puede terminar de otra forma.”

Por eso la complicidad que trata de establecer con el lector de los sucesos, acerca de lo incomprensible que resulta que la gente se aparte de él, lo encarcele y desprecie por un acto tan “lleno de sentido común” que a la vista está. Sería algo así como decir “Yo hago las cosas bien y miren cómo me pagan” Una lógica bastante ilógica y aquí encuentro, en partes del comentario de Fugaz, las razones de la misma, cuando se refiere al carácter inseguro de este personaje que a simple vista parece de lo más distinguido y normalito, una inseguridad que lo vuelve totalmente paranoico.

Dean dice: “La lectura de la bajeza humana que confiesa hacer el narrador le convierte en visionador de deformidades.” El tema es que nadie parece entender cuán visionario es y según su opinión el mundo está al revés, la sociedad castiga su acto de generosidad, que consiste nada más y nada menos en evitarle la incomodidad de tener que presenciar la deformidad perversa del jorobado que además resulta un ser cruel.

Arlt introduce en este relato algo muy surrealista, la normalidad vista desde la mirada de la anomalía. Normalmente hay ciertos puntos en lo que la mayoría de las personas coincidimos, ya sea porque compartimos rasgos culturales, sociales, religiosos, humanos, ello genera que ante un hecho que rompe con esa normalidad compartida veamos al que irrumpe, como un loco, psicótico, psicópata, raro en el más sutil de los casos. Arlt nos da vuelta la historia y nos incomoda bastante dando el punto de vista del que está en ese extraño lugar casi paranormal y que se asombra de la incapacidad del conjunto de ver lo “lógico” del asunto.

Los periodistas no han entendido, los detractores utilizan su jovialidad para contar los hechos como prueba de su perversión, en vez de notar precisamente ¡su jovialidad!
Absurdo total… A mí no se me vino a la cabeza ni una película, ni un cuento, se me representó la imagen del dentista que mató a su suegra, su mujer y sus hijas porque lo martirizaban psicológicamente según él, llegando a decir ante las cámaras de TV con una “frescura” muy parecida a la jovialidad de R, que el maltrato de su esposa comenzó cuando nació “La chica” (su hija) y ella empezó a desatenderlo porque la niña la reclamaba para que le diere el pecho y esas maldades semejantes. Absurdo! En este caso real y muy triste el hombre se proclama como un sufrido tal cual lo hace R, un sufrido e incomprendido

Noten que durante todo el relato R habla de las desgracias que “le vienen”, de la intimidad a la que “lo atrajeron”, a los sepulcros encalados que “le agriaron” el carácter. Es decir que nada es provocado por él, que todo se resume en una constante injusticia producto de la maldad o la incomprensión de la gente. Él es un sufrido, de naturaleza bondadosa y jovial, víctima de los sucesos, y sus errores son producto de la ingenuidad que ostenta. Su intención es relatarlo todo para deslindar responsabilidades.

La lectura que efectúa de la suegra es una perla. Cómo logra transferirle un carácter maléfico, cómo la describe y cree leer sus artilugios, cómo incluso ante su trato bondadoso, él advierte una estratagema planeada para manipularlo y dejarlo en evidencia. La paranoia es evidente. Y tal efecto tiene la “presión” de la sra. que provoca que oculte su alto complejo de inferioridad, sus incapacidades, haciéndola culpable del nacimiento de un odio visceral que supera al amor y a la pasión que le despertara la joven. La paranoia se debe a su propia incapacidad para llevar adelante ese noviazgo, por lo cual según su estilo, encuentra en la culpabilidad de los ajenos una excusa perfecta para justificarse. Coincide más o menos con lo que vos decís Pablo:

“Finalmente, lo que me gustaría remarcar es que, aparentemente, es esa supuesta capacidad de R. (la de ver lo malo-oculto de los demás) la que lo convierte en un ser despreciable.”

Por lo que cree ver es que necesita huir de la telaraña que él imagina, están tendiendo a su alrededor, ya no sólo la madre sino también la hija. Ya no duda de su amor, está ahora convencido de que ella es cómplice de la esclavitud a la que lo quieren someter.

Queda claro en este párrafo:
“Y mientras la "deliciosa criatura" con la cabeza tiesa junto a mi hombro soñaba con un futuro sonrosado, yo, con los ojos perdidos en la triangular verdura de un ciprés cercano, pensaba con qué hoja cortante desgarrar la tela de la red, cuyas células a medida que crecía se hacían más pequeñas y densas. Sin embargo, no encontraba un filo lo suficientemente agudo para desgarrar definitivamente la malla, hasta que conocí al corcovado.”

La “idea”, no es más que un intento de huída de algo que lo supera desde el principio y el jorobado es la pieza perfecta del tablero. El autor nos vuelve a confundir, al conferirle al jorobado un grado de crueldad (con lo del cerdo) y ese nivel de insolencia irritante, para llevarnos a los lectores, a ponernos por un instante a favor de R. Creo que al final del relato nos hace a sentir ganas de estrangular al jorobado. No es la joroba, como bien dicen, lo que ha justificado el asesinato, sino lo irritante y odioso de su carácter. Si Rigoberto hubiese gozado de cierto grado de normalidad al actuar y al pensar, su asesinato sería una atrocidad de una mente enferma. Pero Arlt, magistralmente, nos coloca ante dos mentes absurdas que nos hacen sentir que la muerte y la cárcel son justas condenas para estos victimarios.

Saludos

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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor pablom » Sab Ene 21, 2012 12:00 am

Hola Descalza,

Muy buena la síntesis y más valiosos aún los aportes. Me quedo principalmente con:

La habilidad de Arlt para ponernos en una situación difícil, por lo menos incómoda, presentando el relato de los hechos de una determinada manera. En especial este tema de invertir la lógica de la mayoría.
Me gusta también la idea de ese “instante” en el que Arlt nos pone “a favor de R”, ello gracias a la mención de ciertas características del jorobado pero que nada tienen que ver con su aspecto.

La importancia que tiene en el cuento la manera en que R narra lo que sucede:
“nada es provocado por él, que todo se resume en una constante injusticia producto de la maldad o la incomprensión de la gente. Él es un sufrido, de naturaleza bondadosa y jovial, víctima de los sucesos, y sus errores son producto de la ingenuidad que ostenta.”

Y la mención de Barreda… Qué caso difícil… :lol: . Pero es buena la comparación.

Saludos, Pablo M.
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Re: El jorobadito - Roberto Arlt

Notapor dean » Vie Ene 27, 2012 9:34 am

Ahora tengo el análisis sicológico de los personajes presente en su totalidad. Me había ido por los cerros de Úbeda sin venir a cuento. Afortunadamente leyéndoos de nuevo, creo que he regresado a mis cabales.

La comparación que pone Descalza me suena conocida. También el resentimiento pagado con el más débil, con un animal, me suena muy conocido. Al final, el que sea contrahecho carece de importancia con tantos ejemplos y vivencias que se me vienen a la mente. Quizás lo importante en este caso sea la deformidad, que posee diversas formas muchas veces invisibles.


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