Los Siete Libros de la Sabiduría - Séneca

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Los Siete Libros de la Sabiduría - Séneca

Notapor Lucas » Mar Nov 24, 2009 7:49 pm

Lucio Anneo Séneca nace en Córdoba en el año 4 antes de Cristo. Ha pasado a la posteridad como literato, filósofo y moralista.
La filosofía es para Séneca una verdadera pasión. Como quien alcanza la verdadera revelación se entrega a ella abiertamente. Sigue las enseñanzas de Atalo, Soción y Fabiano, que ofrecían soluciones que le atraen inmediatamente. Así se hace estoico con el primero, pitagórico con el segundo y ecléctico con el tercero. Más tarde se había de interesar también en el cinismo de Demetrio. Como filósofo no sólo es el más independiente y brillante de los estoicos, sino también el más original, destacándose especialmente lo que se ha dado en llamar “Los Siete Libros de la Sabiduría”.
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Re: Los Siete Libros de la Sabiduría - Séneca

Notapor Lucas » Mar Nov 24, 2009 8:32 pm

La lectura de este libro me pareció sumamente interesante. Como me suele suceder en este tipo de obras, encontré partes bastante pesadas y quizás algo repetitivas que me dificultaron un poco terminarla, pero sin embargo valió la pena. Muchos de los temas que tratan estos escritos de Séneca tienen aún vigencia y dan una clara idea de los preceptos de la filosofía estoica.
A continuación dejo algunos de los muchos párrafos que he destacado por parecerme importantes para tener presentes.

De la tranquilidad del ánimo

“Ninguna cosa hay que tanto deleite el ánimo como la dulce y fiel amistad, siendo gran bien estar dispuestos los pechos para que con seguridad se deposite cualquier secreto en aquel cuya conciencia temas menos que la tuya, cuya conservación mitigue tus cuidados, cuyo parecer aclare tus dudas, cuya alegría destierre tu tristeza y, finalmente cuya presencia deleite tu vista.”

“¿De qué sirven innumerables libros y librerías, cuyo dueño apenas leyó en toda su vida los índices? La muchedumbre de libros carga, y no enseña; y así te será más seguro entregarte a pocos autores, que errar siguiendo a muchos. Cuarenta mil cuerpos de libros se abrasaron en la ciudad de Alejandría, hermoso testimonio de la opulencia real; alguno habrá que la alabe, como lo hizo Tito Livio, que la llamó obra egregia de la elegancia y cuidado de los reyes. Pero ni aquello fue elegancia, ni fue cuidado, sino una estudiosa demasía, o, por mejor decir, no fue estudiosa, porque no los juntaron para estudios, sino para sola la vista, como sucede a muchos ignorantes, aún de las letras serviles, a quien los libros no les son instrumentos de estudios, sino ornato de sus salas.“

De la brevedad de la vida

“Deseo llamar alguno de los ancianos ,y pues tú lo eres, habiendo llegado a lo último de la edad humana, teniendo cerca de cien años o más, ven acá, llama a cuentas a tu edad. Dime, ¿cuánta parte de ella te consumió el acreedor, cuánta la amiga, cuánta la República y cuánta tus allegados, cuánta los disgustos con tu mujer, cuánta el castigo de los esclavos, cuánta el apresurado paseo por la ciudad? Junta a esto las enfermedades tomadas con tus manos, añade el tiempo que se te pasó en ociosidad, y hallarás que tienes muchos menos de los que cuentas. Trae a la memoria si tuviste algún día firme determinación, y si le pasaste en aquello para que le habías destinado. Qué uso tuviste de ti mismo, cuándo estuvo en un ser el rostro, cuándo el ánimo sin temores; qué cosas hayas hecho para ti en tan larga edad; cuántos hayan sido los que te han robado la vida, sin entender tú lo que perdías; cuánto tiempo te han quitado el vano dolor, la ignorante alegría, la hambrienta codicia y la entretenida conversación; y viene de lo poco que a ti has dejado de ti, juzgarás que mueres malogrado.”

“¿Cuál, pues, es la causa de esto? El vivir como si hubiérades de vivir para siempre, sin que vuestra fragilidad os despierte. No observáis el tiempo que se os ha pasado, y así gastáis de él como de caudal colmado y abundante, siendo contingente que el día que tenéis determinado para alguna acción sea el último de vuestra vida. Teméis como mortales todas las cosas, y como inmortales las deseáis. Oirás decir a muchos que en llegando a cincuenta años se han de retirar a la quietud, y que el de sesenta les jubilará de todos los oficios y cargos.
Dime, cuando esto propones, ¿qué seguridad tienes de más larga vida? ¿Quién te consentirá ejecutar lo que dispones? ¿No te avergüenzas de reservarte para las sobras de la vida, destinando a la virtud sólo aquel tiempo que para ninguna cosa es de provecho? ¡Oh, cuán tardía acción es comenzar la vida cuando se quiere acabar! ¡Qué necio olvido de la mortalidad es diferir los santos consejos hasta los cincuenta años, comenzando a vivir en edad a que son pocos los que llegan!”


“Haz (te ruego) un avanzo, y cuenta los días de tu vida, y verás cuán pocos y desechados han sido los que has tenido para ti. El otro que llegó a conseguir el consulado que tanto pretendió, desea dejarlo, y dice: ¿Cuándo se acabará este año? Tiene el otro a su cargo las fiestas, habiendo hecho gran aprecio de que le cayó por suerte la comisión, y dice: ¿Cuándo saldré de este cuidado? Escogen a uno para abogado entre todos los demás, y llénase el Tribunal para oírle, aún hasta adonde no alcanza su voz, y dice: ¿Cuándo se acabará de sentenciar este pleito? Cada cual precipita su vida, trabajando con el deseo de lo futuro y con el hastío de lo presente. Pero aquel que aprovecha para sí todo su tiempo, y el que ordena todos sus días para que le sean de vida, ni desea ni teme al día venidero; porque ¿qué cosa le puede acarrear que le sea disgusto? Conocidas tiene con hartura todas las cosas; en lo demás disponga la fortuna como quisiere, que ya la vida de éste está en puerto seguro; podrásele añadir algo, pero quitar, no; sucediéndole lo que al estómago, que estando satisfecho, y no, cargado, admite algún manjar sin haberle apetecido."

Algunos de los párrafos anteriores los he colocado en otro tema, pero me pareció importante repetirlos. Todo es para destacar pero me quedo con esta frase: "Teméis como mortales todas las cosas, y como inmortales las deseáis". Es para recuadrar y tener muy a la vista.

De consolación

“Cada día pasan por delante de nuestros ojos los entierros de personas conocidas y no conocidas, y nosotros, divertidos en otras cosas, llamamos repentino lo que toda la vida nos está intimando”.

Lo anterior parece una obviedad, sin embargo durante la mayor parte del tiempo no lo tenemos presente. Cuando acontece una muerte, todos preguntan la edad, si fumaba, si hacía ejercicio... Que poco importa si de cualquier manera el contrato viene con clausula de rescisión. :lol:

De la pobreza

“Epicuro dijo que la honesta pobreza era una cosa alegre; y debiera decir que siendo alegre, no es pobreza; porque el que con ella se aviene bien, ese sólo es rico, y no es pobre el que tiene poco, sino el que desea más; pues aprovecha poco al rico lo que tiene encerrado en el arca y en los graneros, los rebaños de ganado y la cantidad de censos, si tras eso anhela por lo ajeno, y si tiene el pensamiento, no sólo en lo adquirido, sino en lo que codicia adquirir. Preguntásme cuál será el término de las riquezas. Lo primero es tener lo necesario, y lo segundo poseer lo que basta.”

Al igual que muchos filósofos de esa época, Séneca carga en contra de la ambición. La frase destacada no se puede discutir, el que más tiene más quiere y así eternamente.

Como dije antes, me quedaron algunos párrafos por incluir pero ponerlos todos sería demasiado.


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Re: Los Siete Libros de la Sabiduría - Séneca

Notapor Descalza » Sab Nov 28, 2009 11:46 am

¡Lo que me ha gustado, Lucas, tu selección de partes!.
Pensaba en aquella que habla sobre la amistad. Aristóteles eleva la amistad al nivel de una virtud. La cuenta entre la lista de las virtudes humanas, como uno de esos hábitos operativos buenos a los que aspiran los hombres de bien. Como algo alcanzable y perfeccionable por medio del ejercicio de la voluntad. Me llama la atención este enfoque de los filósofos sobre tan bello sentimiento porque contrasta notablemente con el de esta época, en donde ser amigos es un acto, la mayor parte de las veces, superficial. Visto como en la antigüedad, el hombre se acerca a la sabiduría no sólo en la práctica de la prudencia, la templanza, la caridad, etc. sino también en la práctica concinezuda de la amistad. Ahí sí que se nos vuelve tarea llamarnos amigos, y parte de esa tarea es sabernos solos pero acompañados para vivir, crecer y morir. Y tiene sentido si uno lo piensa, porque el amigo es aquel que te permite alternar con un tú, y ese tú hace que tomes conciecia del yo, y que puedas atravesarlo para llegar a un nosotros. Menuda tarea salirse de uno para encontrarse con otro, pero encontrarse de verdad, en espíritu y lograr comunión.
Un deleite para el alma verdaderamente.

Vuelvo a repetir: preciosa selección de pensamientos la tuya, las horas de reflexión y bellas charlas que propiciarían.
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Re: Los Siete Libros de la Sabiduría - Séneca

Notapor Lucas » Mié Dic 09, 2009 8:49 pm

¡Qué gran comentario, Descalza!
Es cierto, siempre me ha dado la sensación que la amistad en la antiguedad era bastante superficial, al menos en la antigua Grecia y principalmente en Atenas que parecería que reinaba bastante la hipocresía. No digo que haya sido así, pero es lo que percibo a través de las lecturas. Sin embargo, algunos filósofos me demuestran lo contrario describiendo este sentimiento de la manera en que lo hacen.


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