Esta novela era una de mis asignaturas pendientes, finalmente cumplí con esa asignatura y estoy muy satisfecho. Fue un placer leerlo.
Seguramente casi todo el mundo conoce el argumento. A mí me parece una idea brillante, además está lleno de frases ingeniosas, muy de Wilde. Dorian es un joven excesivamente bello, admirado profundamente por un pintor que hace de él un gran retrato lleno de vida. Este pintor le presenta al hedonista Lord Henry, que con sus teorías acerca de la belleza y de la satisfacción de los sentidos, influye poderosamente en Dorian. En cierto momento, Dorian desea que ese retrato tan perfecto envejezca en vez de hacerlo él. Y el deseo se cumple y Dorian se lanza a una vida de experimentación y depravación. Mientras el cuadro no solo envejece, también se transforma, captando todos los feos rasgos de las consecuencias a los actos a los que se arroja Dorian. Así el cuadro pasa a tener rasgos despectivos, crueles, malignos. En definitiva el retrato se vuelve feo y viejo, mientras Dorian permanece joven y bello. Es como si la conciencia desapareciera de Dorian y la adoptase el retrato. Como si su alma fea y sucia, estuviera allí, en el oleo, en vez de en su interior. Por una parte resulta liberador. Dorian puede lanzarse a cometer las más abyectas acciones sin temor a que su figura se descomponga. Por otra parte no deja de ser un castigo, al contemplar como ante un espejo el producto de sus aberraciones. Como un recordatorio brutal acerca de cómo es en realidad. Nunca estaría mejor dicho eso de que las apariencias engañan. Al final llega un momento de lucidez o de arrepentimiento.
Me ha gustado, tengo que ir acabando con mis cuenta spendientes. Desde el principio sabía que me iba a gustar y no he salido defraudado.
Saludos


