Tiempo de arena es un libro de Julio Aldebarán, un casi desconocido escritor chileno. Siguiendo el hilo central de la infancia de Emilio Schmidt, va desgranando pausadamente escenas de la vida en el puerto carbonífero de Coronel, con sus personajes y sus miserias de zona minera del carbón.
El capitán Schmidt, un capitán alemán varado en Coronel, atado a una vida que no le satisface y que es capaz de soportar solo por el amor de su esposa Lucía, causa y propósito de su desembarco en tan lejana playa. Su suegra, la señora Carolina, anciana partera que ha traído al mundo a innumerables niños, desde el privilegiado hijo de mister Guate, jefe de la Compañía hasta el más humilde de los hijos de minero, destinado seguramente a morir, como tantos otros de su clase, aun antes de alcanzar a ser niño. El tuerto Paredes, periodista comprometido con los desposeídos, pero sin mayor influencia en los acontecimientos y en su destino. Pindave, el pescador que nunca logró salir de su oscura vida si no es para entrar en otra más oscura. Estos son los personajes que forman el entorno de Emilio, el niño que trata de entender el difícil mundo en que se mueve mientras asiste al pretencioso González College.
El libro es una especie de crónica nostálgica, a veces dulce, a veces amarga, de lo que fue la vida en el triste puerto de Coronel durante la primera mitad del siglo veinte.
La desembocadura del río va embancando el puerto, la arena cubre la orilla y aleja los muelles del mar, al mismo tiempo va cubriendo también a la gente, lenta pero inexorablemente, la gente de arena.

