Pero sobretodo aparece la naturaleza, descrita con mucha precisión, no la de un botánico sino la de esa persona tan sensible que siempre es Kawabata.
Después vienen las analogías entre vegetales y personas, en especial entre los ciclos de unos y otros.
Después hay un empeño en nombrar la enorme cantidad de Festividades propias de la antigua Capital pero que se celebran aún en el Kioto de hoy y que, entiendo, querrá decir que al menos en esta parte del Japón pueden convivir lo moderno con lo tradicional.
Y es que todo nos lleva al tema de los ciclos. El deber de cada generación (de flores o de personas) sería el de vivir al máximo, aportar lo suyo, ni desconociendo, ni quedando presos de las tradiciones. Equilibrio.
Hay un libro escrito unos mil años que el de Kawabata, que se menciona en el prólogo de la edición que me tocó leer y que dice algo de esto; a mí me gustó tanto que busqué un poco y encontré algo más; transcribo, como siempre, la parte que creo mejor se acomoda a mis fines:
" (...) En el transcurso de estos días festivos se intercambian regalos y los jóvenes decoran sus cabellos con lirios; pegan las tablitas con advertencias a sus vestidos y adornan sus capas y chaquetas chinas con ramos de lirios o ramitos de azaleas, naranjos u otras plantas decorativas que aseguran a sus mangas con cuerdas entretejidas, teñidas en tonalidades tornasoladas. Aunque no haya novedades en todo esto, es algo encantador. Después de todo, debe cansarse la gente de los cerezos porque florecen cada primavera?"
El libro de la almohada, Sei Shônagon.
Revisando mis comentarios de otros libros de Kawabata me encuentro con que nunca escribí uno sobre “Lo bello y lo triste”. No recuerdo el porqué, si es que lo hubo. Quizás porque fue el que menos me gustó. No me parece casual que sea el libro “con más argumento” de los que de Kawabata he leído.
En una aclaración totalmente innecesaria diré que Kioto se aloja justo entre medio del Maestro de Go y Lo bello y lo triste, en términos de disfrute y reflexión, las dos cosas que uno busca cuando lee.
Algunos de los protagonistas del libro: Los cedros de Kitayama...


