por Jenofonte » Jue Ago 25, 2011 12:38 pm
Claro, es fácil ser socialista, cuando no se sabe bien lo que significa, los jóvenes sobre todo, que piensan de buenas a primera que socialismo es repartir todo.
—No hace falta buscar el medio —explicó Bolla a quien la vodka había vuelto locuaz—, no es complicado: algunos tienen departamentos de siete habitaciones y cuarenta pantalones, mientras otros vagan por las calles y buscan su comida en los tachos de basura.
—¿Naturalmente, al hablar de departamentos de siete habitaciones, alude a nosotros? —preguntó el profesor, altanero y arrugando el ceño.
Bolla agachó la cabeza y se quedó callado.
—Muy bien, no estoy en contra de la distribución ¿A cuántos pacientes mandó ayer de vuelta, doctor?
—A treinta y nueve —contestó inmediatamente Bormental.
—Hmmm... Trescientos noventa rublos. Considerando tres personas —no tendremos en cuenta a las señoras Daría Petrovna y Zina—, significa que usted me debe ciento treinta rublos. Tenga a bien pagármelos.
Se puede repartir todo, pero ¿y después de repartido, qué se hace?. ¿de dónde saldrán las cosas para la próxima repartición?. El profesor hace ver que lo que tiene se debe a su trabajo, otra cosa es el derecho que todos tenemos a un trabajo y un salario dignos, pero lo que Bola quiere es repartir lo que no es suyo y sin habérselo ganado de ningún modo.
También expone el profesor una verdad, todos hablan de sus derechos. pero muy pocos hablan de sus deberes. Si hay que repartir las ganancias, también hay que repartir los costos, y a Bola eso no le gusta.
Bola lee a Engels, pero no lo entiende, feroz crítica a quienes se dicen socialistas o se declaran marxistas, pero jamás han leído a Engels o a Marx, y si los han leído no los han comprendido y se quedan solo con los detalles superficiales.
. . .
Un paréntesis, en la invitación al circo. Aquí de nuevo el traductor hace de las suyas:
En el circo Solomonsky —comenzó a leer Bormental—, están los cuatro... Iussemes y "el hombre del punto muerto".
—¿Qué son esos Iussemes? —preguntó Filip Filipovich, receloso.
—Sólo Dios lo sabe. Es la primera vez que veo tal nombre.
Los "Iussemes" eran trapecistas, como lo eran por ejemplo los famosos "hermanos Atayde". Lo del "hombre en el punto muerto" es un equilibrista, claro, algo que está en un punto muerto está en equilibrio, pero esa no es la manera de anunciar un acto circense... vaya...
. . .
Bola se desmanda completamente y logra lo que parecía imposible, que Preobrajenski y Bormental se disgusten el uno con el otro, ha llevado el caos a la casa del profesor.
Bormental llega a la conclusión desesperada que la solución al problema es eliminar a Bola y, por su cariño al profesor está dispuesto apagar el precio si fuera necesario.
El profesor se dio cuenta de que, en aras de la ciencia, llevó la ciencia demasiado lejos. Bulgakov no lo sabía, pero ese problema es el mismo que enfrenta la ciencia actual con sus avances, con la clonación, por ejemplo, para crear un ser artificialmente.
Ahora Bola llevó la situación a un extremo insostenible, con su intento de violar a Zina cruzó la línea roja.
Leyendo:
The marquis of Carabas - Rafael Sabatini
Sin querer queriendo, Memorias - Roberto Gómez Bolaños