Pablo, me encantan las citas que haces y los comentarios a posteriori. Todos, me encantan todos.
Esto en particular me abre un poquito los ojos.
“-De acuerdo, lo haré. Pero solo si no se trata de que me convierta en mejor persona de lo que soy. No estoy prepa¬rado para reformarme. Quiero seguir siendo el que soy.”
Aquí yo entiendo que estamos más bien ante alguien que desconfía de cualquier medio “artificial” para ser buena persona que frente a alguien que está conforme consigo mismo.
Y en mi coco lo uno con esto que también me abre los ojos. Porque lo de despreciado no entraba en mi órbita hasta ahora, y me parece tan obvio que me da vergüenza.
se asombra ante la ayuda que le da un casi desconocido (por no decir despreciado).
A lo mejor para no despreciarse a sí mismo cae en el error de hacerlo con los demás. Pero creo que, salvo por los brutales acontecimientos, la vida rural, tan sencilla y autentica, le estaba viniendo muy bien. Sobre todo por lo que puede aprender de esos “despreciados”.
La entereza de Lucy no me extraña y sin embargo estoy a años luz de entender nada al respecto, habría que estar en esa piel. Pero me parece que suele ocurrir a menudo que la víctima no quiera ni oír hablar del asunto. Puede que se trate de un viejo mecanismo de defensa, pensar que es un mal sueño e intentar seguir con tu vida. Es que si no nos desharíamos a la primera de cambio, somos tan frágiles… Y hay que poner un poco de autoridad, una fortaleza quizá fingida, pero que nos permite no derrumbarnos para siempre. Es increíble, pero Lucy está a merced de cualquier elemento extraño, de la casualidad, y con Lucy quiero decir toda ella, toda su vida, sus sueños… Viene un imbécil y lo tira todo por ahí, pues no, creo que no la da la gana. Estoy ansioso por saber cómo deriva el asunto.
Saludos