por pablom » Dom Nov 22, 2009 6:09 pm
Pues qué curioso, porque cuando Descalza empieza su comentario con la frase “Debo reconocer que propuse este cuento”, pensé: ¡Qué bárbaro! Vió lo mismo que yo, pero precisamente lo lindo de leer con Uds. es que no siempre vemos lo mismo.
Y es que más allá del hermoso comentario de Descalza, al cuál después dedicaré su debido tiempo, quiero ahora compartir mis impresiones.
La primera sensación fue: ¡Qué parecido al cuento anterior! Me refiero a “El monje negro”; les cuento por qué.
En el cuento de Chéjov, Kóvrin se forja una aparición a su medida; el monje negro le dice todo lo que quiere oír:
“Usted siempre sirve y obedece a la verdad eterna. Sus pensamientos, sus intenciones, su elevada formación científica, su vida entera están marcados con el sello de la divinidad, una impronta celestial. Estas características están reservadas a lo racional y hermoso, es decir, al Eterno.”
(Me gusta aventurar que) Por su parte, este Borges (colombiano sólo para despistar), después del encuentro con alguien que le recuerda a su frustrado amor con una especie de Ulrica texana, a la noche sueña con un amor hecho perfectamente a su medida:
(Estoy postulando que desde “Al día siguiente bajé temprano al comedor...” y hasta el final del relato, se trata de un sueño).
Ulrica gusta de la caminata en soledad, es noruega como Ibsen, cita de la manera que cita a De Quincey, conocedora de las sagas nórdicas... es decir todo lo que Borges amaba. (Fíjense que sólo disienten acerca del valor de la mitología germánica).
Como pruebas de algo que no necesita pruebas, pues se trata de una elección (yo elegí esta interpretación pero evidentemete no pretendo que sea la única) tengo que:
La inminente muerte de Ulrika hace referencia a que cuando Javier se despierte, a su manera, Ulrika morirá.
La vuelta al Northern Inn (punto de partida).
Lo anacrónico de los lobos en Inglaterra (Y es más, quizás hayan comprobado por Uds. mismos que advertir el carácter inverosímil de algo que pasa en nuestros sueños no nos despierta; solemos hacer esos tratos con nosotros mismos).
Al final, la posesión de la imagen de Ulrica (podría haber dicho cualquier otra cosa pero eligió la palabra imagen).
Y por supuesto “-Todo esto es como un sueño -dije- y yo nunca sueño.”
Nota: Después, aparte, obviamente tuve que recurrir a los libros para entender a qué se refería con lo de la espada y, como suele suceder con algunos textos de Borges, uno se sorprende leyendo diez cosas más de las que pensaba leer.
La historia, en dos palabras, hace referencia al héroe Sigurd (Sigfrido, varios años después y para los amantes de Wagner), que cuando comparte el lecho con Brynhild, la pretendida por el hermano de su esposa, para no tocarla coloca la espada entre ambos. Años después, en una crisis de celos, Brynhild hace matar a Sigurd; cuando comprende que no puede sobrevivir su muerte se apuñala, y pide yacer en la misma pira que Sigurd, y que de nuevo esté entre los dos la espada desnuda, como en aquellos días en que subieron juntos a un mismo lecho.
Encima, resulta que esa línea que figura al comienzo del cuento y que se corresponde con dos versos del capítulo veintisiete de la Völsunga Saga (saga noruega del siglo XIII): "El tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos", es una de las citas que aparece en la tumba de Borges. “Para colmo de males”, bajo esta inscripción aparece el grabado de una nave vikinga, y bajo ésta, otra inscripción: "De Ulrica a Javier Otálora".
Después ya vienen las especulaciones con el tema de María Kodama, etc. etc.
Mis lecturas:
- Ninguna... (Sólo aumentando la plusvalía de quién no lo merece)