por dean » Lun Mar 28, 2011 7:12 am
En el encuentro en el bosque me he perdido, claro, yo no conozco el lugar y en un bosque desconocido es fácil extraviarse. Dice Victoria, que la fiesta es esta noche, para eso quiere recoger las flores, de hecho le invita para esta noche, y luego dice que para dentro de unos días. Definitivamente me perdí entre las anémonas y las violetas. Y me pasa lo mismo en algunos diálogos a tres bandas. Quizá la traducción, la digitalización, o ambas cosas, no hayan sido las correctas.
Me sorprendió la siguiente postura ante la vida, una más de las invenciones defensivas del ser humano, maestro en caparazones y corazas.
—Pues sí, es ella; yo hago lo mismo. No he tenido la mujer que hubiera necesitado en la vida; pero no por esto carezco de alegrías. Sólo que las enturbio; siempre las enturbio. De este modo, la decepción no viene en seguida.
Aprendemos a mitigar el dolor antes de que se produzca, poniéndonos la venda antes que la herida. Mucho me temo, que el ingenio que desarrollamos para evitar un posible daño nos haga perdernos alguna que otra maravillosa sorpresa. Esta novela me parece que va de eso, de púas, espinas y armaduras, de puertas entornadas, medio abiertas, medio cerradas, en previsión de una fatalidad siempre amenazadora. De castillos con insignificantes puentes levadizos, de casas construidas como bunkers para que el lobo no las arranque de un soplido.
Y me ha encantado la parte en la que Juan, en la fiesta, reflexiona sobre la actitud de Victoria, de las damas al beber. Se pone interesante esto, con reto incluido. La tentación de leerlo completo y de un tirón es enorme, a duras penas la contengo. Luego está la aparición de Camilla, que da un nuevo tono a la historia. Pero Victoria me confunde, ¿quiere redimir el daño producido ofreciendo una salida vital a Juan, tratando de conformarle con otro juguete? ¿Desea para este el mismo mal que ella ha elegido para sí, o quizás mantiene esperanzas de hacerle feliz, aunque sea con otra? En definitiva, ¿es un acto de amor, de generosidad? Bueno, Victoria nos saca de nuestras casillas, sobre todo observándola con prismáticos punteros del siglo XXI, hay sin embargo una conversación, de las que se oyen distraídamente en la fiesta, que me pone alerta: al castellano le van mal los negocios, y eso explicaría el afán de Victoria por hacer un buen matrimonio. Puede que carezca de egoísmo y solo sea una buena hija, que sabe cuál es su deber. Veremos, veremos…
Saludos.
"No puedo hacer frente a mis miedos, me da miedo". (Bob Esponja)
Mis lecturas:
Un artista del mundo flotante - Kazuo Ishiguro