
Curso de literatura rusa
Vladimir Nabokov
Este libro es la recopilación de las clases de literatura rusa impartidas por el escritor Vladimir Nabokov en diversas universidades durante los años '40.
En más de 500 páginas Nabokov analiza a los más representativos escritores rusos, es decir a: Gógol, Turguéniev, Dostoievski, Tolstoi (Lev), Chéjov y Gorki, escogiendo de cada autor una o más obras.
Después de leer el libro debo decir en definitiva (y humildemente) que no puedo estar de acuerdo con él en la mayoría de sus afirmaciones. Respecto de Gógol, Nabokov reafirma el valor que tiene su obra, sobre todo el cuento "El abrigo" y su novela "Las almas muertas", aunque nada dice de "El inspector general", que yo considero no solo muy buena, sino también terriblemente actual. Lo que dismitifica de Gógol es que sea considerado como el mejor "retratista del alma rusa", ya que cree que no tiene esa capacidad quién en realidad vivió mayormente fuera de Rusia.
Se lanza de cabeza en contra de Gorki, porque lo considera un exponente de la literatura "oficial", pero su negativa a leer a ese autor desde un punto de vista algo más objetivo obedece más bien a razones políticas que literarias, allá él con sus razones, aunque estoy de acuerdo en que Gorki hace propaganda, pero de acuerdo con el contexto en que escribió ¿es eso tan despreciable?, no lo creo.
De Tolstoi no dice nada malo, en realidad, y hace un muy buen análisis de Ana Karenina. Deja tranquilo a Tolstoi en el lugar que merece, es decir en el pináculo de la literatura rusa, de donde nadie, por muy Nabokov que fuera, podría removerlo.
Es con respecto a Dostoievski que no le encuentro mucha razón, es demasiado mal lo que lo juzga y no tiene nada bueno que decir. No estoy de acuerdo, ya que considero a Dostoievski un excelente escritor, habiendo leído toda su obra, incluído el "Diario de un escritor", terrible montón de páginas que tardé meses en leer, por lo que tenía que pedir prórrogas sobre prórrogas en la Biblioteca.
El libro contiene algunos datos muy útiles, como es la manera rusa de usar los nombre y apellidos, patronímicos y diminutivos, de acuerdo con la relación que existe entre las personas y las situaciones sociales. También se lanza en picada (y en eso le encuentro toda, toda la razón, contra los malos traductores que ya no son traditori, sino verdaderos criminales.
En resumen, el libro vale la pena leerlo porque contiene muchos detalles relativos a los escritores, el contexto en que escribieron y sus motivaciones, además de muchos datos acerca de Rusia, los rusos y su literatura en general.
Debo decir, finalmente, que cuando recién compré el libro pensé en comprar también su Curso de literatura europea, pero no estaba. Ahora no lo lamento, ya que después me enteré que trata muy mal al Quijote de la Mancha y aquí, amigos mios, a mi no me toca nadie al Ingenioso Hidalgo y puedo romper un par de lanzas por él, contra el Caballero de la Blanca Luna, el señor Nabokov o quién sea...
—¡Protesto! —exclamó Popota con calor—. ¡Dostoievski es inmortal!
Mijail Bulgakov, El maestro y margarita.

