por Lucas » Jue Dic 16, 2010 12:03 am
Valla, s. En el arte militar, basura colocada delante de un fuerte para impedir que la basura de afuera moleste a la basura de adentro.
Tierra, s. Parte de la superficie del globo, considerada como propiedad. La teoría de que la tierra es un bien sujeto a propiedad privada constituye el fundamento de la sociedad moderna, y es digna de esa sociedad. Llevada a sus consecuencias lógicas, significa que algunos tienen el derecho de impedir que otros vivan, puesto que el derecho a poseer implica el derecho a ocupar con exclusividad, y en realidad siempre que se reconoce la propiedad de la tierra se dictan leyes contra los intrusos. Se deduce que si toda la superficie del planeta es poseída por A, B y C, no habrá lugar para que nazcan D, E, F y G, o para que sobrevivan si han nacido como intrusos.
Tenedor, s. Instrumento usado principalmente para llevarse animales muertos a la boca. Antes se empleaba para ese fin el cuchillo, y muchas personas dignas siguen prefiriéndolo al tenedor, que no rechazan del todo, sino que usan para ayudar a cargar el cuchillo. Que estas personas no sufran una muerte atroz y fulminante, es una de las pruebas más notables de la misericordia de Dios con aquellos que lo odian.
Teléfono, s. Invención del demonio que suprime algunas de las ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable.
Seguro, s. Ingenioso juego de azar que permite al jugador la confortable convicción de que está derrotando al que tiene la banca.
Agente de seguros.--Mi estimado señor, esa es una bella casa.
Permítame que la asegure.
Propietario de la casa.--Con placer. Pero le ruego fijar una prima anual tan baja que, llegado el momento en que, según las tablas de su actuario, será probablemente destruida por el fuego, yo le haya pagado mucho menos del valor de la póliza.
Agente.--¡Oh, no! No podemos permitirnos eso, debemos fijar la prima de modo que usted haya pagado más.
Propietario.--Eso es lo que "yo" no puedo permitirme.
Agente.--Pero observe que su casa puede quemarse en cualquier momento. Ahí tiene la casa de Smith, por ejemplo, que...
Propietario.--Ahórreme eso. Yo podría citarle, en cambio, la casa de Jones, la de Robinson, que...
Agente.--¡Ahórreme "usted" eso!
Propietario.--Entendámonos. Usted pretende que yo le pague dinero sobre la hipótesis de que algo ocurrirá antes del momento en que usted mismo calcula que ocurrirá. En otras palabras, usted me pide que apueste a que mi casa no durará tanto como probablemente durará, según usted.
Agente.--Pero si su casa se quema sin seguro, será una pérdida total.
Propietario.--Perdón. Según las tablas de su actuario lo probable es que cuando se queme yo haya ahorrado, en concepto de primas que no le pago, una suma mayor que el valor de la póliza. Pero supongamos que se queme, sin seguro, antes de lo que ustedes prevén. Yo no puedo soportar esa pérdida. ¿Pero cómo la soportan ustedes, en caso de que esté asegurada?
Agente.--Ah, nos desquitamos a través de transacciones más afortunadas con otros clientes. Virtualmente, son ellos los que pagan su pérdida.
Propietario.--Y virtualmente, entonces, soy yo el que contribuyo a pagar las pérdidas de ellos. ¿Acaso las casas de los demás no se pue den quemar antes de que las primas cubran el valor de la póliza? La cosa es así: ¿ustedes pretenden sacar de sus clientes más dinero del que les pagan, verdad?
Agente.--Por supuesto. Si no fuera así...
Propietario.--...yo no les entregaría mi dinero. Bien, pero si resulta "indudable", que la clientela global pierde dinero, también es "probable" que un cliente individual lo pierda. Son estas probabilidades individuales las que hacen la certeza del conjunto.
Agente. -- No lo negaré, pero observe las cifras de este folle...
Propietario. --¡Dios no permita!
Agente.--Usted habló de ahorrar las primas que debería pagarme. ¿Pero no es más probable que las despilfarre? Nosotros le ofrecemos un incentivo al ahorro.
Propietario.--La disposición de A de hacerse cargo del dinero de B no es exclusivo de los seguros, pero ustedes, como institución caritativa, merecen estima. Dígnese aceptar ese reconocimiento de un Meritorio Objeto.
Para ti soy un ateo, para dios soy la leal oposición. (Woddy Allen)
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