por dean » Mar Ago 10, 2010 4:00 pm
Pues es cierto, el poema de Burns es bastante clave, lo que no deja de ser triste al mismo tiempo que sabio. El fragmento del poema me hizo presentir, que el cántaro terminaría por romperse. Pero de qué manera. Me dejó desolado. Demasiados nidos de ratones rotos. Los perros, la chica, Lennie, George, Candy... que ya había resucitado una vez al escuchar la promesa de la tierra prometida y que de repente tiene que presenciar cómo le roban su capote. El sueño llega con Lennie y con él se va.
Está muy bien lo que expresa Pablo sobre la naturaleza. También sobre la justicia social. Lamentablemente hay que ser un soñador empedernido, para pensar que un mundo más equilibrado es posible y ya hemos visto lo que pasa con los sueños, mucho más realizables, pero al albur de la naturaleza, como todo. Y Lennie era sobre todo, eso: naturaleza indómita. Ahora, la justicia social merece un capítulo aparte. A mí me gusta más, y me parece más natural, el sistema antiguo, cuando la familia (con la ayuda del clan y de la tribu), era el pilar clave y no se dejaba en manos del papá estado todo el trabajo social. Además, lo prefiero ver también así, en el texto que cuelga Pablo en Literatura, de Sábato. Sin embargo los Lennies de turno, los débiles de verdad, que no disponen de otro soporte, se ven sumergidos en el remolino que hemos inventado y que pretendemos llamar estado del bienestar. Supongo que es necesario en estos días y sobre todo muy cómodo. Yo particularmente pienso que, nos han hecho creer, no solo que no hay otra salida, sino que además es lo mejor. Mientras, sigue habiendo estados que ejecutan a gente como Lennie, no quiero dar nombres para no soliviantar a Pablo, quien creo que está muy brillante en sus reflexiones. Pero posiblemente me estoy alejando del tema. Yo en esta novela he visto un mundo muy duro y una reflexión potente sobre la soledad. Me ha recordado, no sé bien por qué, quizá por cómo actúa la dureza de la vida sobre el individuo, la película de Sidney Polack: “They shoot horses, don’t they?” (¿A los caballos los matan, no?), traducida en España como: “Danzad, danzad, malditos”.
Con respecto a George, su actitud me ha conmovido hasta el infinito. Ha puesto en marcha los mejores mecanismos del ser humano, sin que nada, ninguna idea leída o aprendida, adscripción, filosofía, religión o costumbre, se lo requiriera. Nació en su pecho de una forma natural, que es la manera más bella que tienen las cosas de nacer y según pienso, la única solución para este mundo enfermo.
El cáliz que debe apurar George es muy fuerte. Sin embargo, ese momento tan duro en el que debe apretar el gatillo está lleno de sensibilidad. Es cierto, hace con Lennie lo que Candy no se atrevió a hacer con su perro. Le doy y le doy vueltas a eso. Hace que muera feliz. Es lógico que los demás peones no se conmuevan ni sientan compasión por Lennie, es lo que hay, apenas le conocen y no les une nada a él. Pero Slim que se encuentra en la misma situación, tiene otra mirada, contribuye a arrojar algo de esperanza sobre el ser humano. El de la luger es un tipo duro, no cabe duda, siempre se encuentra gente así, con pelos en el corazón y muchos huevos, no es necesario buscar mucho.
Me ha parecido, además que la novela está muy bien escrita. Esto en particular me ha encantado.
"Como a veces ocurre, en un momento dado el tiempo se detuvo y ese momento duró más que cualquier otro. Y el sonido se detuvo, y el momento se detuvo durante mucho tiempo, mucho más tiempo que un momento."
Saludos
"No puedo hacer frente a mis miedos, me da miedo". (Bob Esponja)
Mis lecturas:
Un artista del mundo flotante - Kazuo Ishiguro