
Erich Maria Remarque es conocido por su novela Sin novedad en el Frente Occidental, que narra la historia de un joven alemán que va a la guerra impulsado por su idealismo pero también influenciado por el nacionalismo a ultranza que le ha sido transmitido por sus educadores. Inmerso en el espantoso mundo de las trincheras padece de una decepciòn creciente a medida que trancurre la acción.
El obelisco negro, en cambio, es una novela de la postguerra. Ludwig, el protagonista, en un joven alemán que de regreso de las trincheras trabaja con su amigo Georg en una empresa de lápidas y monumentos funerarios de un pequeño pueblo. Para aumentar sus ingresos trabaja los domingos como organista en un asilo de enfermos mentales, donde conoce a una joven enferma, Genoveva, afectada de doble personalidad, y con la que sostiene un platónico y desinteresado romance. Su vida trancurre además en el restorán, sitio de reunión de las gentes del pueblo.
La novela está escrita en un tono nostálgico y emotivo, además de la dulzura aportada por la relación entre Ludwig y Genoveva (y su doble, Isabel), se aprecia el ambiente de desesperanza que se vivia en la Alemania derrotada, inmersa en una imparable inflación que hacía que la gente tuviera que inventar todo tipo de figuras para manejar el dinero. Pero también tiene toques de un humor que, aunque ácido, hace que el libro sea simpático de leer.
El obelisco negro, que da el nombre a la novela, es una pieza de basalto negro que, ante la imposibilidad de ser vendido, permanece inamovible e insolente en el frente del negocio, como el recordatorio de un negocio frustrado pero al mismo tiempo como un reto supremo para los vendedores de la empresa.
Una frase del libro: "La imaginación nunca decepciona"
Otros libros de este autor son: Tiempo de vivir tiempo de morir, El arco del triunfo, Tres camaradas, Camino de regreso, El cielo no tiene favoritos y Náufragos.
