Al final queda descubierto el misterio del suicidio del joven heredero Kokorin. Y también gran parte de los intrigantes hechos qye se fueron sucediendo en el transcurso de la novela. En realidad la conspiración era grande, no solo porque conseguía hacerse con en control de las instituciones que rigen los Estados, sino también porque pretendían interferir en la naturaleza humana y su libertad.
No puede dejarse de encontrarle cierta razón a lady Esther, los que gobiernan son raras veces los mejores, tal vez el mundo sería diferente si los dirigentes tuviesen una distinta preparación para gobernar, pero en cierto sentido también, el sistema "estherniano" perseguía convertir a las personas en algo parecido a un robot, en personas condicionadas.
Que el sistema estatal es infame no se puede negar, por eso que en principio la idea de sostener instituciones que alojen a los huérfanos es loable, ya vemos como actúa la insensible máquina gubernamental, destruidos los esthernados, los niños quedan librados a su suerte, ¿cual sería si no la de la miseria?, pero el fin no justifica los medios, y no hay manera de aceptar que para que se salve uno haya que matar a otro.
El capítulo final está escrito de manera que el lector, que acompaña a Fandorin, vuelva a la realidad. La buena suerte, el aura (¿que sería de Ippolit?) no podía durar para siempre, ya mucho sirvió como para que siga protegiendo al incauto Erast a pesar de los errores que siguió cometiendo, no solo se demostró cobarde ante la idea de morir a causa de la bomba, sino que volvió a confiar, ahora en la persuasiva pero despiadada lady Esther.
La bomba que destruyó los archivos no mató a lady Esther, la que aun conserva el poder suficiente como para manejar a sus marionetas buscando la venganza del hombre que destruyó su imperio. Pobre Fandorin, flamante consejero de la Tercera Sección, se metió con gente poderosa, y la gente poderosa es capaz de hacer daño y lo hace sin dudarlo. Los muertos deberían haber sido dos, pero solo murió ella, Erast Fandorin, dejada atrás su ingenua juventud por una violenta explosión, ha envejecido de pronto y que aún respire no significa que esté vivo.
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La novela comenzó interesante, se volvió intrigante después y terminó siendo dramática, pero resultó muy entretenida. El final explota en la cara, como una bomba.