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Ubicación: Madrid (España)
Manhattan Transfer, de John Dos Passos
Mucho antes de tener el libro en mis manos, leí acerca de él, que el protagonista absoluto es la ciudad de Nueva York, y es cierto. Es una novela coral, como “La colmena”, aunque esta última es más tardía. Supongo que debió representar una novedad en el panorama literario. Incluso ahora me parece novedosa. Cuando ya llevaba un trozo leído, decidí volver a comenzar. Incluso pensé en ir anotando los personajes y sus características, pero no suelo hacerlo, ni siquiera suelo hacer acotaciones. Una vez cogido el tranquillo la novela fluye, pero es extraña su elaboración. Salta de escena, de personajes, de una esquina de la ciudad a otra, de una habitación a la acera de la calle, sin previo aviso. También había leído que se trataba de un lenguaje cinematográfico y también eso es cierto. Es un montaje con tomas diferentes. Los personajes son variopintos y alcanzan todas las esferas. A veces se cruzan y a veces no tienen ninguna relación entre ellos. Mejor dicho, sí tienen relación: la ciudad por la que pasean sus cuerpos. La ciudad que les alimenta y les engulle.
Me quedo con el personaje de Jimmy Herb, que junto con la que llega a ser su esposa, Hellen son los que más cámara chupan. Se les sigue por separado, desde niños hasta su separación matrimonial. En el caso de Hellen desde el mismo día de su nacimiento. Sin embargo da la impresión de que no se trata de contar la historia de ninguno de los personajes, de hecho la información nunca es completa. Faltan trazos. Se adivinan personajes interesantes, pero no se les dibuja enteros. Es como si la cámara se los encontrara por casualidad en cualquier calle, para captar solo un momento. Solo contando algunos de esos movimientos tan dispares nos va dando la radiografía completa del Nueva York de principios del siglo XX. Una ciudad en permanente construcción hacia un futuro monumental, con hambrientos incendios, con grandes especulaciones económicas, con la premonición de la gran guerra, con la llegada y salida de esta, con la prohibición alcohólica, con los marginados que un día soñaron con que la gran urbe atendiera sus necesidades y les empujara hacia el éxito, con los desengañados, con los truhanes y los luchadores, con los cínicos y los desesperados. Así retrata Nueva York, como una fuente de sueños y de desengaños.
La verdad es que John Dos Passos, con esa fórmula, consigue imprimir a la narración un ritmo espectacular. Quizás el mismo ritmo al que late la gran ciudad.
Saludos
Me quedo con el personaje de Jimmy Herb, que junto con la que llega a ser su esposa, Hellen son los que más cámara chupan. Se les sigue por separado, desde niños hasta su separación matrimonial. En el caso de Hellen desde el mismo día de su nacimiento. Sin embargo da la impresión de que no se trata de contar la historia de ninguno de los personajes, de hecho la información nunca es completa. Faltan trazos. Se adivinan personajes interesantes, pero no se les dibuja enteros. Es como si la cámara se los encontrara por casualidad en cualquier calle, para captar solo un momento. Solo contando algunos de esos movimientos tan dispares nos va dando la radiografía completa del Nueva York de principios del siglo XX. Una ciudad en permanente construcción hacia un futuro monumental, con hambrientos incendios, con grandes especulaciones económicas, con la premonición de la gran guerra, con la llegada y salida de esta, con la prohibición alcohólica, con los marginados que un día soñaron con que la gran urbe atendiera sus necesidades y les empujara hacia el éxito, con los desengañados, con los truhanes y los luchadores, con los cínicos y los desesperados. Así retrata Nueva York, como una fuente de sueños y de desengaños.
La verdad es que John Dos Passos, con esa fórmula, consigue imprimir a la narración un ritmo espectacular. Quizás el mismo ritmo al que late la gran ciudad.
Saludos
Apresúrate despacio
Mis lecturas:
El legado del pérdida - Kiran Desai
Tristes trópicos - Claude Lévi-Strauss
Mis lecturas:
El legado del pérdida - Kiran Desai
Tristes trópicos - Claude Lévi-Strauss

