Sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados del mundo es el título de una de las obras en prosa de Francisco de Quevedo. Publicada en 1627 está compuesta por cinco partes independientes: Sueño del Juicio Final, El alguacil endemoniado, Sueño del infierno, El mundo por de dentro y Sueño de la muerte.
En 1631 se publicaron versiones expurgadas (cuándo no...) con el nombre de Juguetes de la niñez y con los nombres cambiados: El sueño de las calaveras, El alguacil alguacilado, Las zahúrdas de Plutón, El mundo por de dentro y La visita de los chistes. Por supuesto que hay que leer la versión original.
Se debe considerar el lenguaje de la época, que hace trastabillar a veces y que ha hecho abandonar la lectura a muchos potenciales lectores que, rindiéndose a esta pequeña dificultad, se pierden una excelente obra.
Todos los libros son buenos pero a mi me gusta especialmente El mundo por de dentro, sarcástico hasta decir basta, entrega una gran cantidad de verdades en un texto breve pero profundo. En esta obra Quevedo se empeña en analizar el mundo "por de dentro" haciendo la diferencia que existe con el mundo "por de fuera", se lanza de frente contra la hipocresía, que consideraba el mal universal (Si Quevedo despertara hoy se encontraría con que nada ha cambiado en ese aspecto, si es no ha sido para peor).
Quevedo es terriblemente pesimista y su sátira es despiadada, nada se libra de su pluma, desde el representante del bajo pueblo hasta el mismo rey de España. La sociedad, la clase gobernante y la Iglesia, son desmenuzados implacablemente, cosa que le convocó no pocos enemigos, algunos muy poderosos y otros peligrosísimos, como la Inquisición, frente a la cual Quevedo siempre estuvo caminando sobre el filo de una navaja. El Memorial enviado a la Inquisición y algunos libelos ferozmente anti-quevedianos tuvieron como resultado que el autor revisara y modificara drasticamente algunos de sus textos, quitándoles un poco de veneno.
Vale la pena leer a don Francisco de Quevedo, realmente, puede que a las mujeres nos les guste mucho su misoginia, pero hay que reconocer que a los hombres tampoco nos deja muy bien parados, hay para todos...
-Ni te estorbo ni te envidio lo que deseo, antes te tengo lástima. ¿Tú por ventura sabes lo que vale un día? ¿Entiendes de cuánto precio es una hora? ¿Has examinado el valor del tiempo? Cierto es que no, pues así, alegre, le dejas pasar hurtado de la hora que fugitiva y secreta te lleva preciosísimo robo. ¿Quién te ha dicho que lo que ya fue volverá cuando lo hayas menester si le llamares? Dime ¿has visto algunas pisadas de los días? No por cierto, que ellos solo vuelven la cabeza a reírse y burlarse de los que así los dejaron pasar. Sábete que la muerte y ellos están eslabonados y en una cadena, y que cuando más caminan los días que van delante de ti, tiran hacia ti y te acercan a la muerte, que quizá la aguardas y es ya llegada, y según vives, antes será pasada que creída. Por necio tengo al que toda la vida se muere de miedo que se ha de morir y por malo al que vive tan sin miedo della como si no la hubiese, que este lo viene a temer cuando lo padece, y embarazado con el temor, ni halla remedio a la vida ni consuelo a su fin. Cuerdo es solo el que vive cada día como quien cada día y cada hora puede morir.
Francisco de Quevedo, El mundo por de dentro.

