por Fugaz » Mar Dic 27, 2011 8:32 am
Leyendo este cuento, lo cierto es que creo ver una infidelidad donde el que responde es precisamente el que se siente en medio de la misma, evidentemente llegado el momento de la segunda llamada, ya todo parece volverse un poco surrealista puesto que me quedo con la sensación de que el marido engañado no hace más que auto-engañarse un poco más cada momento que va pasando, sino a qué decir que ya llegó a casa su mujer. Siento en esta historia el velo de quien se sabe unido a alguien que en realidad no le quiere pero que continúa adelante para que el mundo no termine tragándoselo, cuando en realidad ya lo hizo desde el primer engaño que descubrió.
De alguna forma, me sorprende la intención de Lee, por defender a la chica por lo menos de los menosprecios del marido, intentando por un lado hacerle ver que quizás no toda la culpa sea de ella.
Lecturas:
El hombre que confundió a su mujer con un sobrero. Oliver Sacks