Una vez terminado el libro la sensación es, sin duda, de aplastamiento... Pero a su vez, aparece un raro dejo de esperanza... Lo curioso es que esa esperanza no es en el ser humano tal y como lo conocemos sino en una nueva especie humana (imaginada por Houellebecq), producto de la reproducción asexual, que sucederá a la nuestra y que [highlight=#ffffbf]habrá dejado atrás el universo mental de la separación[/highlight]...
Vale decir que el autor describe apenas en las últimas cuatro o cinco páginas del libro a esta nueva especie; y por ende no es allí de donde proviene aquella esperanza, sino (indirectamente) de la extensa y detallada descripción de las miserias humanas "tradicionales" que acaba por asquearnos.
Y es que el libro es tan rico en búsquedas infructuosas, situaciones deprimentes, escenas de sadismo, desenmascaramientos sucesivos...
Por un lado está Bruno, profundamente egoísta, alguien que se pasa la vida perdiendo en la competencia sexual (uno de los temas preferidos de Houellebecq); se masturba aproximadamente página por medio a lo largo de la historia.
Por otro lado está su hermano Michel, muy apegado a su trabajo (biología molecular), en tanto le parece que esa es su manera de aportar algo a la humanidad; Michel, prácticamente incapaz de sentir (mucho menos de demostrarlo), se transforma en alguien poco menos que querible sobre la base de dos o tres cuestiones:
"En 1993, sintió necesidad de compañía; algo que le diera la bienvenida al volver cada tarde. Eligió un canario blanco, un animal tímido. Cantaba, sobre todo por las mañanas; sin embargo, no parecía feliz; pero ¿puede ser feliz un canario? ... Una vez sacó al pájaro de la jaula. Aterrorizado, éste se cagó en el sofá antes de lanzarse contra los hierros de la jaula, en busca de la puerta de entrada."
"La tradicional lucidez de los depresivos, descrita a menudo como un desinterés radical por las preocupaciones humanas, se manifiesta ante todo como una falta de implicación en los asuntos que realmente son poco interesantes. De hecho, es posible imaginar a un depresivo enamorado, pero un depresivo patriota resulta inconcebible."
"Al entrar en la cocina pensó que la creencia en una determinación libre y racional de las acciones humanas, y especialmente en una determinación libre y racional de las elecciones políticas individuales, fundamento natural de la democracia, era seguramente el resultado de una confusión entre libertad e imprevisibilidad. Las turbulencias de la marea junto al pilar de un puente son estructuralmente imprevisibles; pero a nadie se le ocurriría calificarlas de libres por esa razón."
Otra cosa "bien Houellebecq", reaccionaria para el que quiera: el tema del mal que le ha hecho a la humanidad cualquier cosa vinculada a la libertad (liberalismo, liberación, etc.), en el sentido de que la ausencia total de regulaciones nos lleva tarde o temprano a un vacío entre estúpido y lacerante.
Algunas citas relacionadas:
"Sin referencias concretas el hombre se dispersa y no da de sí."
"Del individualismo surgen la libertad, el sentimiento del yo, la necesidad de distinguirse y superar a los demás."
"Es chocante comprobar que a veces se ha presentado la liberación sexual como si fuera un sueño comunitario, cuando en realidad se trataba de un nuevo escalón en la progresiva escalada histórica del individualismo ... la pareja y la familia eran el último islote de comunismo primitivo en el seno de la sociedad liberal. La liberación sexual provocó la destrucción de esas comunidades intermediarias, las últimas que separaban al individuo del mercado."
Y, para mi gusto, una joyita (del pensamiento de Michel):
"el número de individuos de la nueva especie debía ser siempre igual a un número primo; por lo tanto, había que crear un individuo, luego dos, luego tres, luego cinco...; en resumen, seguir escrupulosamente la serie de los números primos. Estaba claro que el objetivo de mantener un número de individuos únicamente divisible por sí mismo y por la unidad, era llamar la atención de manera simbólica sobre el peligro que representa, en cualquier sociedad, la constitución de reagrupamientos parciales"
Es decir, en general, [highlight=#bfffff]NO A LA SEPARACIÓN[/highlight] (ni de a uno, ni a través de “grupetes”)...
(Cualquier conexión con el libro de Suzuki y Fromm... puede o no que sea casualidad; no parece...)
Y hay que decir que “palos” hay para todos, sin distinción, aunque los principales sean para la troupe de hippies, simpatizantes de la new-age, accionistas vieneses y demás que pueblan el libro y que presentan un punto en común:
"...los supuestos satanistas no creían ni en Dios ni en Satán ni en ninguna potencia supraterrestre; la blasfemia, en sus ceremonias, no era más que un condimento erótico menor, del que todo el mundo se cansaba pronto. De hecho, como su maestro el marqués de Sade, todos eran materialistas absolutos, enamorados del placer en pos de sensaciones nerviosas cada vez más violentas. Según Daniel Macmillan, la progresiva destrucción de los valores morales en los años sesenta, setenta, ochenta y noventa era un proceso lógico e inexorable. Después de agotar los placeres sexuales, era normal que los individuos liberados de las obligaciones morales ordinarias se entregasen a los placeres, más intensos, de la crueldad"
Quiero decir que Houellebecq no los condena porque pertenezcan a un determinado movimiento, sino porque [highlight=#ffbfbf]no les cree[/highlight].
También hay que decir que los poquísimos seres que se “salvan” de la terrible pluma de Houellebecq resultan ser mujeres.
Finalmente voy a insistir en que una cosa es un libro deprimente, que nos deje un mal sabor de boca, que nos angustie, pero otra es un libro que al menos por unos días (llevo cuatro y no se me pasa) nos convenza de que... ya está... a esta humanidad ya se le dieron demasiadas oportunidades y siempre respondió igual; quizás sea el momento de dejarle el lugar a otra...
Algunas palabras escritas por la nueva especie:
"...la humanidad debía sentirse orgullosa de ser la primera especie animal del universo conocido que había organizado por sí misma las condiciones de su propio relevo"
“Quedan algunos humanos de la antigua raza, sobre todo en las regiones sometidas durante mucho tiempo a la influencia de las doctrinas religiosas tradicionales. Sin embargo su tasa de reproducción disminuye todos los años, y su extinción parece inevitable. En contra de todas las previsiones pesimistas se están extinguiendo con serenidad, a pesar de algunos actos de violencia aislados cuyo número disminuye constantemente. De hecho, asombra ver la dulzura, la resignación y tal vez el secreto alivio con que los humanos aceptan su propia desaparición.”

No se nota...