Terminé “La peste” hace unos días y creo que la mayoría de vosotros ya la habéis leído. Hace tiempo pensaba en Camus como un escritor farragoso, no sé por qué. Descubrí con “El extranjero” su amenidad y con esta última novela se confirman mis sospechas. Le tendré a partir de ahora en el apartado de preferencias.
Una terrible epidemia de peste se cierne sobre Orán, cerrando sus fronteras, obligando a sus habitantes a un ejercicio de supervivencia tremendo y a enfrentarse cara a cara con la cercana posibilidad de la muerte. El ser humano queda indefenso. La muerte arrasa sin hacer distinciones entre clases ni posiciones sociales. La muerte no tiene porque ser justa, pero es igualitaria. Todo el mundo es candidato. En esos parámetros tan claustrofóbicos se ponen de manifiesto algunas características especiales del ser humano. Los puntos de vista diferentes ante la calamidad más absoluta, la solidaridad, la entrega a la colectividad de algunos de los personajes, la aceptación de la fatalidad como destino inexorable, la importancia que se da a según qué cosas. Así, cada uno descubre las que le importan, cambiando ostensiblemente su escala de valores.
Hay filosofías que, navegando entre dudas y resignación, terminan por fortalecerse y otras, como la del sacerdote, que caen por su propio peso por inútiles, pero que tienen su importancia; incluso hay quien saca partido a la catástrofe, no solo material, sino como una posibilidad de comenzar de nuevo, como si la desgracia pudiera funcionar como un lavadero, borrando el pasado. De esa manera la epidemia llega a crear hombres nuevos. Y hay quien, habiendo conocido el horror en el pasado, decide dedicarse a ejercer, la bondad y ni la mayor de las desgracias logra alterar su camino.
Me ha parecido hermoso como el ser humano lucha en esa situación, rebelándose contra el infortunio. Como apunto antes, hay personajes que marcan los diferentes puntos de vista. Todos se entregan, algunos a la misma muerte, otros a los placeres de la vida y otros al prójimo, pero en resumen, y a pesar de todo, veo un panorama esperanzador. En fin… que me ha gustado mucho.
Saludos
