por dean » Sab Oct 22, 2011 12:54 pm
Coincido con Pablo en su primera percepción. Esa ambición contemplativa me llega fresca y limpia. Lo encuentro razonable en el narrador, el poeta, pero los hermanos, le otorgan una nueva dimensión. Parece raro, ¿es tan raro?, no desear pasar el tiempo en la taberna o en las bulliciosas calles. Ruido, voces, cerveza y música. Y compañía.
Esta es una soledad extraña, para comenzar en el caso que nos ocupa es compartida. Una soledad acompañada y sin embargo solitaria y profunda. Es muy poética, y tiene razón Pablo: mística, lo que puede una imagen de perturbación, tal cual como pasa con los místicos, donde para los ojos de la gente “normal”, su extraña vivencia solo es una perturbación de los sentidos. Para decirlo más claro y simple: una locura. ¿Pero no es acaso eso poesía?
Además dispone de cuento dentro del cuento. En esa historia, como es natural y para seguir la senda trazada: lo que ocurre es algo “anormal”. Aunque con el título, el dictamen del anciano y respetable juez, resulte ser muy natural, al relacionarlo de pleno con la animalidad, que de momento, y que sepa, aún nos toca algo. Pero creo que es una equivocación. Hay algo quizás, hasta por encima de lo humano en ese cuento. No lo consigo asir, pero esa insatisfacción, la renuncia al, se supone, placer que habita en nuestra humanidad... Me parece intuir, que se persigue algo trascendente, sin pretenderlo, porque puede que lo perseguido sea para el perseguidor mero alimento. Aunque hablo exclusivamente de Tom; el hermano, como buen hermano, no le deja solo en medio de una soledad enmudecedora.
En este cuento dentro del cuento, ocurre algo tan sencillo como insólito, que podría describirse como: “sin palabras”, una sucesión de viñetas, humor grafico. Solo hay un: te amo, sin continuidad, con desidia, inexplicable, pero sincero. Y me parece mentira, que en algo tan literario como lo que estamos tratando, ese “sin palabras”, brille con luz propia.
Saludos
PD: Había escrito esto antes de ver los últimos comentarios de Pablo y ya no he querido tocar lo escrito. Teniendo en cuenta que no conozco lo que ha dicho Rudolf Steiner, no me quiero meter en camisa de once varas. Solo que me parece interesante la idea, siempre que no se discrimine a ningún animal. O sea que valga lo mismo para un humano que para un perro. De primeras aclaro que con el alma me pierdo, pero me resulta fascinante pensar que entre estos tres solitarios (dos de ellos con un razonamiento lógico) se cree un vinculo invisible que los identifique conjuntamente. Claro que eso solo es perceptible en un instante, como la complicidad entre amantes. De almas, ya digo, no sé nada.
"No puedo hacer frente a mis miedos, me da miedo". (Bob Esponja)
Mis lecturas:
Un artista del mundo flotante - Kazuo Ishiguro