¿Qué vendrían a ser "martillos que peinan el viento"?
Es una imagen que se me vino a la mente. No me di cuenta de lo confusa que era. Perdón. La traducción vendría a ser, que esos “puede”, pretenden golpear acariciando. El martillo es un objeto contundente, pero en este caso no llega a serlo del todo, no termina de reafirmar su gravedad; permite que su potencia se presienta, dejando que el impacto descienda en paracaídas. Bueno, una cosa así, eso fue lo que se me ocurrió al leerte. Es que algunas veces estoy de un tonto subido. Corramos un tupido velo.
Con Salinger, la verdad es que no sabía lo que me iba a encontrar. De momento, “Levantad, carpinteros, la viga del tejado”, me ha encantado. Viene a ser un cuento largo protagonizado por Seymour, aunque en realidad no aparezca en persona en todo el texto. Se habla de él y además narra el día de su boda, que no aparezca es lo más estrambótico. El segundo texto, que ocupa más de la mitad del libro, no lo he acabado (quiero terminar primero con “Tristes trópicos”, que ya lo tengo chupado y tengo que seguir con Desai). Las primeras páginas casi me hicieron dejarlo, habla directamente al lector, desde la posición de escritor, ese es el personaje del narrador, el hermano de Seymour, aunque lo curioso es que al mismo tiempo es Salinger y habla como tal; y lo más curioso es que eso no me confunda. Pasado el inicio, que no dudo que sea interesante, pero que a mí casi me pierde por el camino, vi la luz. Seymour ha conseguido interesarme mucho como personaje, ya protagonizó algún que otro cuento de Salinger, el del pez banana, incluso se ha sugerido bastantes veces que el personaje del Guardián está basado en Seymour. Salinger lo niega, pero confiesa que en el caso del cuento del pez banana también hay mucho de él. La traumática experiencia bélica. No sé, seguiré leyendo. Como curiosidad: pasadas seis páginas el autor descubre que el comienzo de la ¿novela? es en realidad un copy paste de Kafka y el segundo párrafo, de Kierkegaard. Parece querer, además de rendirles homenaje, tomar el pelo a todos los que no nos hayamos dado cuenta. También nombra a Van Gogh. Hay otro cuarto que no nombra, me queda la duda, pero con toda la admiración que se adivina, viene a denominarles: “Hombres Enfermos”, “solteros inadaptados”. Creo que mete a estos en el mismo saco que la familia protagonista de sus historias y en especial Seymour. En el desequilibrio de la genialidad y la inadaptación. Pero no sé, puede que sean cosas mías.
Saludos