El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Espacio destinado al debate y análisis de la presente lectura.

El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Jenofonte » Dom May 23, 2010 1:47 pm

Capítulo Décimo: Donde aparece un portafolios azul
Capítulo Undécimo Donde se describe una noche interminable
Capítulo Duodécimo: Donde el héroe descubre que un aura le rodea la cabeza
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Última edición por Jenofonte el Jue Jun 03, 2010 7:11 pm, editado 1 vez en total
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Valentina » Mié Jun 02, 2010 10:02 pm

Bueno aquí estamos otra vez...
Nuestro joven Fandorin esta cada vez mas osado, arriesgando todo en su cometido, apostando a encontrar mas antecedentes, que pueda esclarecer la investigación, ansioso invade la residencia de la inocente Amalia, logrando encontrar el portafolio azul con información supuestamente importante, con el triste epilogo de un disparo, tras verse sorprendido, huye sin destino cierto.
La verdad cuesta reconocer en este joven, al debilucho y poco proactivo muchacho, en esto hay que reconocer que darle la posibilidad de enfrentar desafíos, apoyarlos en sus decisiones ha sido trascendental...
Es todo por ahora, tengo que seguir trabajando
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Jenofonte » Jue Jun 03, 2010 6:58 pm

Capítulo décimo

Lo primero que asomó por la portezuela del coche fue una bota de viaje de tafilete, tachonada con unos pequeños clavos de plata. Tras ella, saltó ágilmente a la acera un joven gentleman de aspecto saludable, con unos exuberantes bigotes que no se correspondían con su rostro juvenil, un sombrero tirolés con pluma y un ancho capote alpino.

Es increible que este párrafo sea el que describe a nuestro héroe, el tímido escribiente de la policía. Ahora su nueva elegancia debe satisfacer plenamente su vanidad. Luego lo vemos conseguir información, sabemos por anteriores novelas policíacas que hay varias maneras de conseguirla, violencia, amenazas o preguntas insidiosas y astutas, pero hay un medio mucho más rápido y eficiente (Que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero), y la generosidad de que hace alarde Fandorin le da buenos resultados ¡qué fácil es cuando el dinero es ajeno!, y es notorio como una moneda convierte a un fulano cualquiera en su honor, y otra más le asciende a su señoría. Claro que cuatro medios soberanos... ¡son más de cuatrocientos dólares los que se echó al bolsillo el conserje...!
Pero la información era buena y ahora Fandorin, no ya un simple policía, sino un completo agente secreto, se enfrenta a la hermosa villana. Para una tan breve vida profesional Fandorin ya ha sido herido, ha realizado persecuciones y ha disparado su arma. Pobre Fandorin, en realidad es bastante ingénuo todavía, y Amalia puede ser tan hermosa y subyugante como Cleopatra, pero también tan peligrosa como el áspid que la mató.

En realidad se trata de una conspiración internacional, tenía razón el consejero Billing, ahora la Tercera Sección comenzará a trabajar de lleno. Dicen que el Servicio Secreto Ruso tenía los brazos muy largos, veremos como le funciona ese brazo llamado Erast Fandorin, alias Erasm von Dorn. Claro que no hay que olvidar que el seguidor también estaba siendo seguido...

Erast Petrovich caminó por Gray Street y luego la abandonó y tomó una calle mucho más ancha, llena de carruajes que iban en una y otra dirección. Casi al instante topó con el famoso teatro Old Vic, que estaba reseñado en la guía de la ciudad con todo detalle.
Capítulo décimo.
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The Old Vic
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Jenofonte » Jue Jun 03, 2010 8:06 pm

Capítulo undécimo

Hay algo extraño, sabemos que Fandorin le cayó en gracia a su nuevo jefe, pero me parece que todo ha ido demasiado rápido porque por mucho que Fandorin haya demostrado capacidades para llegar a ser un buen investigador, ¿no es excesivo ese repentino ascenso, saltándose el escalafón, como si no hubiese en el Servicio agentes capacitados y con mayor experiencia?. Y después esta misión, si Billing tiene la casi seguridad de que hay una conspiración internacional, ¿no está Fandorin demasiado "verde" para enviarlo al extranjero?. Ya vemos con que ingenuidad y falta de cautela actúa, faltando a la primera ley del Agente Secreto que es "jamás confies en nadie". Puede ser que Fandorin sea simplemente un señuelo, un buen señuelo, puesto que tampoco se trataba de enviar al alguien demasiado inepto, se notaría demasiado, pero Fandorin se ha defendido lo suficiente como para que el pez muerda el anzuelo.
La red de conspiradores es enorme y eficiente, ya vemos que ha infiltrado hasta la Embajada de Rusia y quizás las demás también, Hay agentes de la organización en todas partes y en todos los niveles, Fandorin ya lo sabe, Rusia, Brasil e Italia son lugares muy distantes y una organización de este tipo y tamaño necesita de muchos recursos económicos, como los logrados a través de "voluntarias" y generosas donaciones testamentarias, por ejemplo.
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor dean » Sab Jun 05, 2010 4:14 pm

Ese jovenzuelo
es de la raza de los afortunados, y yo conozco muy
bien a ese tipo de hombres: son imprevisibles y muy peligrosos.



Esto destila un excelente sentido del humor. Nada cambia en el tiempo, al menos las cosas importantes. En otra época ya se dedicaban los taxistas a embaucar a los turistas. Igualito que ahora en cualquier ciudad. Lo del agujero en el periódico me ha hecho sonreír, supongo que se trata de un método ingenioso en el mundo detectivesco, pero me ha hecho sonreír, como el caballo bayo de Zurov y las toallas en sus cascos. También consiguió sacarme la sonrisa, la actitud de los malos cuando intentan acabar con Fandorin, preocupándose en no coger un reuma, en lo que iban a cenar o en darle una muerte más llevadera.

Jenofonte, no sé cómo has elaborado el cálculo monetario, ya es difícil, y tiene merito, teniendo en cuenta un montón de parámetros económicos que no entiendo, pero cuatrocientos dólares parece un buen sobre sueldo y a pesar de eso el conserje se atreve a traicionar. En principio puede parecer que es mucho dinero por tan poca cosa, pero tan poca cosa le sirve a Fandorin para sus propósitos. No cabe duda, en un joven tan inexperto, que es el olfato el que le guía, arriesgándose a resbalar con demasiada facilidad. A mí me ha parecido muy impetuoso y sin embargo le va saliendo medio bien, pues de no ser el protagonista ya hubiera dejado el mundo de los vivos. Aquí lo llaman ser de la raza de los afortunados y todo el mundo está de acuerdo en eso, hasta Zurov, que me tiene despistado. En cuanto vi que era Zurov el que salvaba a Fandorin, pensé que se trataba de otro agente secreto. Demostró mucha perspicacia y mucha habilidad en lanzar a Fandorin tras la conexión inglesa. ¿De verdad vio desde el primer momento el aurea que rodea la cabeza de nuestro héroe? Si es así es todo un don. Pero claro, desde el primer momento que Fandorin se presenta en la reunión de súbditos de Cleopatra, la suerte le favorece. Demasiada suerte, ya quisiera James Bond. Así que toda una banda de malhechores, una mafia tan grande como la pirámide de Keops, se pone en guardia ante un pichoncito del calibre de Fandorin. No cabe duda, debe tener un aurea que le convierte en peligroso. No sé hasta qué punto eso influye, en que el hombre del futuro confíe en él para un caso de este tamaño. Debe ser un aurea como un planeta de grande o como dice Jenofonte se trata de un cebo. Me fascina que sea su primera aventura y que está aventura sea la raíz de la que parta todo un personaje. Es como ver nacer algo.

Bueno intentando hilar fino. Si antes de que Amalia estuviera en Londres alguien ya realizaba su trabajo, quiere decir que la inocente Amalia es solo un peón en este entramado estratosférico, tan enorme como la pirámide de Keops. A pesar de que otros países estén en liza, Inglaterra y Rusia parecen los ejes de la maquinación. Reconozco que en Londres esperaba otra cosa, quizá una Amalia rodeada por nuevos admiradores. No está bien dibujada aún, no la conozco apenas, solo sé que es bella y que sus intenciones no son muy católicas. De Fandorin al menos conozco que es capaz de aterrorizarse ante los fantasmas y de dejarse hechizar por un hombro bien torneado. O sea que parece humano a simple vista.


Curiosamente uno de los esbirros de Amalia también es huérfano. Aunque reconozco que me parece demasiado obvio y ya disparo por aproximación. ¿Y qué pinta Azazel en todo esto? ¿También era huérfano?

Saludos
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Jenofonte » Sab Jun 05, 2010 10:25 pm

¿Dinero?, bueno, cuando leo una novela y se habla de dinero, trato de averiguar de que se trata para tener una idea de la importancia de la transacción, ¿es mucho?, ¿es poco?, ¿es posible?. En este caso me pareció que Fandorin era demasiado generoso, seguramente a causa de su poca experiencia da demasiado y muy rapidamente, eso hace que el conserje lo vea como lo que es, un incauto al que se puede desplumar. Un soberano es una moneda de oro que en ese tiempo equivalía a una libra y tenía 7 gramos de oro, actualmente el oro debe estar a unos US$ 35 el gramo, es decir que un soberano vendría a valer unos US$ 240 en un cálculo grosero, Fandorin dió dos soberanos, más grosero todavía. Es demasiado, Fandorin debió haber ofrecido chelines y tal vez terminado dando medio soberano, nótese que Fandorin encontró muy caro el viaje en coche a cinco chelines, pero él ¡le dió cuarenta chelines al conserje! (David Copperfield podìa sobrevivir un mes con eso ...)
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Jenofonte » Lun Jun 07, 2010 9:40 am

Capítulo duodécimo

Entonces Ippolit Zurov no es lo que parece... ¿Quién aquí es lo que parece?... y es él quien salva a Fandorin de una muerte segura e ignominiosa. Piyov, que contaba con la confianza del Jefe, es un infiltrado. Amalia, la cortesana de lujo, que bien podía ser cruel en los asuntos de sus amantes resulta ser también una asesina fria y despiadada. Pero hay algo que no me cuadra, ¿por qué los asesinos no le quitaron el pasaporte a Fandorin antes de matarlo?, porque un cadaver no identificado flotando en el Támesis debió ser algo de todos los dias ( o casi), pero von Dorn, un ciudadano alemán, podría poner en movimiento a los astutos agentes del Scotland Yard...
Ahora Fandorin (con su ángel guardián trabajando a tiempo completo) perseguirá un envío de correos a través de Europa esperando salvar al primero de la lista, pero podría ser que la lista no sea de candidatos al asesinato, sino de miembros de la red conspirativa, ya se está viendo que es amplia y cuenta con recursos. Fandorin se está poniendo desconfiado también, no aceptó la oferta que le hce Ippolit de ayudarlo en lo que sea. Nuestro héroe está aprendiendo el oficio de agente secreto. Es usual que dos agentes trabajen en un mismo caso sin saber el uno del otro, ¿será posible que Ippolit Aleksandrovich Zurov sea un agente encubierto de la Tercera Sección, infiltrado en el círculo de Amalia?.

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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Valentina » Mar Jun 08, 2010 11:10 am

Cuantas interrogantes???? Eso me gusta, barajar distintas teorías y ver quién le acierta, claro que habemos algunos que nos volamos e imaginamos...jajjajaj, pero esto lo hace más interesante y divertido, disfrutar plenamente de la lectura, con un toque de humor. :).
Vamos no nos estanquemos ya que perdemos el hilo de la trama, adelante, quedan muchas cosas en el tintero aún, mientras tanto, hago acuse de todo lo comentado, tomando un café para la ansiedad :coffe:
Referente a lo que dicen, esta telaraña cada vez mas enredada y me ha confundido. ¡Zurov involucrado? , no lo había pensado, es raro que estuviera justo en el momento preciso, pero de ahí a considerarlo otro agente, no lo se pero tampoco hay que descartarlo.
Fandorin me tiene sorprendida por su desempeño, buen maestro, excelente discípulo. Al parecer hay demasiados involucrados en este oscuro negocio y pocos en quien confiar,
Amalia como siempre arremete cual serpiente, fría, calculadora, no descuida nada y se hace del portafolio.
Veremos como sigue
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Re: El ángel caído - Capítulos 10-11-12

Notapor Letty » Mar Jun 08, 2010 12:57 pm

Buen día a todos:

Estoy algo atrasada y no por falta de interés o entusiasmo, sólo que se me juntaron muchas cosas, entre ellas mi alergia que me tiene adormecida con los antistaminicos, así que de pronto cuando tomo el libro, ya sabrán.

Coincido en que: sorprende la forma que ha madurado este jovenzuelo (como le llama Dean) después de ser un tímido escribiente de policía, ahora es un camaleónico investigador que se camufla ad hoc con la ocasión. Sin embargo no niega la influencia que ha recibido por parte de Grushin (que por cierto, dónde andará) y su nuevo chef, ese pichoncito nuestro dejó de ser un jovenzuelo (ja. ja, ja.), pero aun está algo verde, al parecer es muy previsible y olvida la regla de oro (que nos mencionas Jenofonte) “No confiar en nadie.

La verdad, he de confesar que ya no entiendo nada, esta conspiración internacional me tiene hecha nudos, con tantas traiciones, engaños y huérfanos, sólo me queda leer e ir descubriendo junto con Erast el hilo negro del asunto. Aun me falta el capítulo duodécimo por leer, espero alcanzarlos en estos días.

Saludos

Letty.
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Poco y nada

Notapor pablom » Sab Jun 19, 2010 1:34 am

De estos capítulos me gustaron:

1.- Esa diferencia que nota Fandorin entre Inglaterra y Rusia: "Los transeúntes que se cruzaban con él miraban siempre al frente y nadie hacía el menor intento por encarar su rostro, algo del todo inimaginable en Moscú."

2.- Un párrafo que parece sacado de "Almas muertas": "...a medida que el tren se alejaba de la frontera rusa, las casas se hacían aún más blancas y las pequeñas ciudades más pintorescas. Fandorin se fue sintiendo paulatinamente más triste, pero no se permitió las lágrimas. «Al fin y al cabo, no es oro todo lo que reluce», se dijo. Mas no logró reprimir la repulsa que le atenazaba el alma."

3.- La descripción de una Londres sucia y oscura.

Es decir una no tan disimulada apología de lo ruso, prácticamente en el siglo XXI.


En cambio me parecieron sin gracia:

1.- La historia de un Zurov celoso, melancólico y sentimental hasta "lo italiano". Una buena hipótesis es la de Jenofonte y su "Es usual que dos agentes trabajen en un mismo caso sin saber el uno del otro".

2.- El hecho de resolver cuestiones argumentales usando un aura.
Por supuesto que es algo que en rigor dice Zurov (y no necesariamente el autor), pero con aura o sin ella, la gente demasiado optimista (como el Fandorin de estos últimos capítulos) también me cae mal.
Prefiero al ser humano que detecta muy bien Dean.

Es decir todo lo supuestamente relevante (en relación con la trama) de estos tres capítulos.


Ahora bien, para la traición de Piyov cabe otra posibilidad: era de confianza de Brilling pero con otros fines... Digamos, algo en relación con aquella mi teoría de que Brilling es uno de los principales "malos de la película".

Finalmente, parece haber algo de lo que dice Dean: "Así que toda una banda de malhechores, una mafia tan grande como la pirámide de Keops, se pone en guardia ante un pichoncito del calibre de Fandorin. No cabe duda, debe tener un aurea que le convierte en peligroso. No sé hasta qué punto eso influye, en que el hombre del futuro confíe en él para un caso de este tamaño. Debe ser un aurea como un planeta de grande o como dice Jenofonte se trata de un cebo." Pero en realidad no llego a comprender del todo ni siquiera el concepto de cebo.

P/D: Dean nos recuerda: "¿Y qué pinta Azazel en todo esto? ¿También era huérfano?" ¡Es cierto! Ya me había olvidado de este tema de Azazel.

P/D 2: El libro conserva una de sus virtudes, la de generarnos ganas de seguir leyendo (o quizás sean ganas de terminarlo de una vez), pero creo que el autor no ha podido sostener el buen libro del principio.

P/D 3: ¿No vienen gotas para el fastidio?
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