por dean » Sab Jun 05, 2010 4:14 pm
Ese jovenzuelo
es de la raza de los afortunados, y yo conozco muy
bien a ese tipo de hombres: son imprevisibles y muy peligrosos.
Esto destila un excelente sentido del humor. Nada cambia en el tiempo, al menos las cosas importantes. En otra época ya se dedicaban los taxistas a embaucar a los turistas. Igualito que ahora en cualquier ciudad. Lo del agujero en el periódico me ha hecho sonreír, supongo que se trata de un método ingenioso en el mundo detectivesco, pero me ha hecho sonreír, como el caballo bayo de Zurov y las toallas en sus cascos. También consiguió sacarme la sonrisa, la actitud de los malos cuando intentan acabar con Fandorin, preocupándose en no coger un reuma, en lo que iban a cenar o en darle una muerte más llevadera.
Jenofonte, no sé cómo has elaborado el cálculo monetario, ya es difícil, y tiene merito, teniendo en cuenta un montón de parámetros económicos que no entiendo, pero cuatrocientos dólares parece un buen sobre sueldo y a pesar de eso el conserje se atreve a traicionar. En principio puede parecer que es mucho dinero por tan poca cosa, pero tan poca cosa le sirve a Fandorin para sus propósitos. No cabe duda, en un joven tan inexperto, que es el olfato el que le guía, arriesgándose a resbalar con demasiada facilidad. A mí me ha parecido muy impetuoso y sin embargo le va saliendo medio bien, pues de no ser el protagonista ya hubiera dejado el mundo de los vivos. Aquí lo llaman ser de la raza de los afortunados y todo el mundo está de acuerdo en eso, hasta Zurov, que me tiene despistado. En cuanto vi que era Zurov el que salvaba a Fandorin, pensé que se trataba de otro agente secreto. Demostró mucha perspicacia y mucha habilidad en lanzar a Fandorin tras la conexión inglesa. ¿De verdad vio desde el primer momento el aurea que rodea la cabeza de nuestro héroe? Si es así es todo un don. Pero claro, desde el primer momento que Fandorin se presenta en la reunión de súbditos de Cleopatra, la suerte le favorece. Demasiada suerte, ya quisiera James Bond. Así que toda una banda de malhechores, una mafia tan grande como la pirámide de Keops, se pone en guardia ante un pichoncito del calibre de Fandorin. No cabe duda, debe tener un aurea que le convierte en peligroso. No sé hasta qué punto eso influye, en que el hombre del futuro confíe en él para un caso de este tamaño. Debe ser un aurea como un planeta de grande o como dice Jenofonte se trata de un cebo. Me fascina que sea su primera aventura y que está aventura sea la raíz de la que parta todo un personaje. Es como ver nacer algo.
Bueno intentando hilar fino. Si antes de que Amalia estuviera en Londres alguien ya realizaba su trabajo, quiere decir que la inocente Amalia es solo un peón en este entramado estratosférico, tan enorme como la pirámide de Keops. A pesar de que otros países estén en liza, Inglaterra y Rusia parecen los ejes de la maquinación. Reconozco que en Londres esperaba otra cosa, quizá una Amalia rodeada por nuevos admiradores. No está bien dibujada aún, no la conozco apenas, solo sé que es bella y que sus intenciones no son muy católicas. De Fandorin al menos conozco que es capaz de aterrorizarse ante los fantasmas y de dejarse hechizar por un hombro bien torneado. O sea que parece humano a simple vista.
Curiosamente uno de los esbirros de Amalia también es huérfano. Aunque reconozco que me parece demasiado obvio y ya disparo por aproximación. ¿Y qué pinta Azazel en todo esto? ¿También era huérfano?
Saludos
"No puedo hacer frente a mis miedos, me da miedo". (Bob Esponja)
Mis lecturas:
Confesiones de una máscara - Yukio Mishima