El escritor Morris West es el autor de más de cuarenta obras, varias de ellas tienen como fondo el Vaticano. Tal vez la más famosa de todas sea "Las sandalias del pescador", cuya versión cinematográfica fue protagonizada por ese gran actor que fue Anthony Queen. En ella se describe la elección de un papa de nacionalidad rusa, lo que algunos consideran una premonición de la elección del papa Vojtyla.
La que le sigue en popularidad podría ser "El abogado del diablo", también de ambiente Vaticano. ¿Cómo se determina que una persona puede y debe ser elevada a la categoría de santo?, el proceso es largo y trabajoso (generalmente, ultimamente se han visto casos muy rápidos), la candidatura debe ser presentada a la Congregación para la causa de los santos, reuniendo la mayor cantidad de testimonios y pruebas de santidad. El proceso incluye etapas de venerabilidad, beatificación y canonización, pudiendo quedar el candidato en cualquiera de las etapas o en ninguna.
Frente a todos los antecedentes reunidos para demostrar la santidad del candidato, la que puede ser muy numerosa, por lo general un candidato a santo tiene innumerables defensores, la Congregación nombra a una persona de gran preparación, llamado "Promotor de la justicia", el que debe esforzarse en la investigación para demostrar por qué el candidato no puede ser santo. El nombre popular de este promotor es el de "Abogado del diablo".
La novela cuenta la historia de uno de estos procesos de investigación y su correspondiente "Abogado". Se puede entonces, mediante la lectura de esta interesante novela, penetrar en el complicado proceso de santificación de la Iglesia Católica.
Además se plantea un interesante asunto, la iglesia busca enseñar que el ser humano, al ser criatura de Dios, debe entender la muerte como un paso a otra vida, mejor en el caso de los justos, de eterno sufrimiento para los pecadores. ¿Pero qué ocurre cuando un sacerdote que ha dedicado su vida a preparar a otros para su muerte se ve enfrentado un día a la suya propia? A todo esto deberá enfrentarse monseñor Meredith.


