[/align]El día 23 de abril se celebra el Día del libro. ¿Por qué y para qué?, seguramente algunos de los escritores que idearon el celebrar un día dedicado al libro lo hicieron con la mejor de las voluntades. Pero realmente no alcanzo a ver la verdadera utilidad de la fecha.
Creo que es como tantos "días", el día del árbol, día del trabajo, día de la mujer... días en el que hace toda clase de discursos y nada más, se sigue talando bosques indiscriminadamente, se sigue explotando a la gente, se sigue considerando a la mujer un ser inferior. Nada cambia. ¿Que logramos con que se celebre el mencionado día del libro si durante los restantes 364 días del año no se enseña a leer (a leer, no a juntar las letras) ni se fomenta efectivamente la lectura?, ¿acaso alguien cree que porque el día 23 de abril se hagan discursos, al día siguiente va a haber más lectores?.
Dicen que la fecha conmemora el fallecimiento de tres grandes de la literatura, Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. No se como será la situación en los paises anglosajones respecto de Shakespeare, es posible que se le lea y se le represente, pero en el mundo de habla castellana nadie puede decir que Cervantes forma parte de las lecturas de la mayoría (que no por mucho que sea citado es también muy leído) y, por favor, encuéntrenme alguien que conozca y disfrute de Garcilaso.
Además, tengo entendido que el día del libro fue iniciativa también de la Unión Internacional de Editores con el objeto de fomentar la lectura y proteger los derechos de autor, por muy de acuerdo que esté con estos puntos no puedo dejar de destacar que son dos cosas absolutamente distintas, y que uno de los grandes problemas que tiene la lectura es no solo la competencia que sufre de parte de los medios audiovisuales, sino también de los elevados precios que alcanzan los libros y que no tienen nada que ver con los ínfimos montos de los derechos de autor pero si mucho con las ganancias de las casas editoriales.
Así, no me vengan con cuentos, que el día del libro debiera ser todos los días, y eso se podría lograr con un esfuerzo real en la enseñanza de la lectura y con libros al alcance de todos, no con discursos ni exposiciones. Como dice Ray Bradbury, no son necesarios las cerillas ni el fuego, basta con la indiferencia: Porque no hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe.
Con más piedad debería ser escuchada
la voz del que se llora por perdido
que la del que perdió y llora otra cosa.
Garcilaso


