por dean » Mar Ago 16, 2011 5:05 pm
Qué desastre de traducción, comiéndose frases, para seguramente facilitar nuestra digestión. Qué buenos son. Lo extraordinario es que está vez nos hemos enterado. Yo abogo por la idea de Lucas y empezar a tomar la matricula a estos curritos del idioma y la literatura.
Ahora, ya metido en harina, aunque no haya vivido ni conocido de cerca una revolución como la rusa, y no teniendo por tanto un amplio conocimiento sobre el tema, me sorprendo encontrando muchas cosas que reconozco. El clasismo que perdura pese a todo. Lo haces desaparecer y un momento después él solito va formando sus estratos. Y el tema, mencionado por Pablo de la redistribución... Luego, las opiniones de Filip Filipovich no han perdido un ápice de valor, al contrario, lleva siendo actual mucho tiempo. Y por supuesto la mirada de Bola, tan antigua como moderna, si es que es posible identificar las dos cosas al tiempo. Está bien bautizado como conservador y reaccionario. Pero no sé, es que encuentro muy extendido el dejarse fascinar con la aristocracia, y no me refiero a esa pandilla de vividores y chupópteros con títulos nobiliarios, pero en un perro es aún más comprensible, si tiene que procurar crear una sociedad con alguien, ¿por qué no con el mejor posible? Por su parte perro está bien, es una decisión inteligente, pero como humano puede ser el origen de un desastre. De hecho, en este caso, ni siendo perro resulta una buena elección, al menos con lo que se puede ver hasta el momento.
Su negación de la libertad, remarcada por Pablo me dice mucho sobre la humanidad, en muchos tiempos y lugares. Es una cuestión de prioridades. Y su comprensión de la importancia de un collar, también me dice mucho. El lio empieza con estos dos detalles, cuando el ser plebeyo resulta cómodo y cuando el llevar el penacho más alto te inviste de autoridad sobre los demás. Es más de lo mismo. Este Bola es lo que somos todos los seres vivos, entes a los que nos arrojan a un determinado escenario sin ninguna información previa. Y allí, según el mundo que te ha tocado, sacas tus conclusiones y encaminas tu rumbo. El mundo ya está cuando aterrizas y solo queda adaptarse buenamente. Hace milenios que nuestra civilización dejó atrás la posibilidad de un sistema igualitario. En nuestra cultura no somos nunca iguales, y en el caso de que así fuera, siempre unos son más iguales que otros. Esto que se suele emplear para atacar la hipocresía del comunismo, es en realidad el oxigeno que respiramos en todo el mundo. Los menos iguales pueden empezar todas las redistribuciones que deseen para mostrar el disgusto y la imperfección del sistema y que el caos controlado reproduzca la misma película una y otra vez. Otros, como Bola, prefieren acatar sumisamente la voluntad del macho alfa, aunque eso al final les traiga desagradables sorpresas. Es algo así como vender el alma a cambio de un plato de lentejas. El modo de vida igualitario solo pervive ya en contados parques temáticos. Perdió su batalla evolutiva hace mucho. Y para nosotros, “los vencedores”, ya es imposible el regreso.
Saludos
"No puedo hacer frente a mis miedos, me da miedo". (Bob Esponja)
Mis lecturas:
Un artista del mundo flotante - Kazuo Ishiguro